Mutaciones

Hace poco este blog cumplió cuatro años, y se me ocurrió que sería una buena ocasión para hacer algunos cambios, quizás incluso mudar el blog a su propio servidor y darle su propio espacio. Estuve pensándolo bastante y luego de darle muchas vueltas al nombre, he decidido crear la nueva etapa de este blog, llamada Mutaciones.

Castor Ex Machina ha sido una gran etapa. Empecé mi primer blog, entonces llamado Pisco Sour, en el 2003, justo cuando empezaba la universidad. Verlo ahora es… extraño. Castor Ex Machina nació a fines del 2006, justo antes que terminara la universidad. Y ahora la siguiente iteración de Castor Ex Machina nace cuatro años después. Es casi una cuestión cíclica, de etapas.

Todo el contenido de este blog lo he mudado al nuevo, y dentro de unos días esta dirección redireccionará directamente a la nueva, por simplicidad. Luego ya no habrán más actualizaciones aquí, sino que todo lo nuevo lo publicaré en Mutaciones, donde además también he publicado ya una introducción/explicación al nuevo blog. Así que espero verlos por allí también.

Tetralogía

Hoy día, este blog cumple cuatro años, y me está costando mucho créermelo.

Siento que fue hace realmente poco que estaba escribiendo el post por el tercer aniversario, y ya estoy aquí escribiendo el siguiente.

Este blog me ha acompañado ya durante mucho tiempo, y muchas transiciones – lo empecé cuando estaba terminando la carrera de filosofía como una manera de ir soltando algunas ideas y explorando algunos intereses. Desde entonces se ha mantenido como mi vínculo con una serie de temas con los que estoy vinculado y que quiero seguir investigando, me ha permitido ir evolucionando ideas y conectarme con otras personas interesadas y ha sido una experiencia sumamente gratificante.

Siento que es tiempo de hacer algunos cambios aquí. Me gustaría mudar este blog a su propio dominio, a un servidor independiente donde pueda jugar más con el diseño y la configuración, agregar secciones, etc. Especialmente me gustaría poder agregar espacios donde publicar trabajos y textos, varios que tengo desde la época de la universidad y que me gustaría compilar en alguna parte, y también poder tener un espacio donde ir desarrollando un poco más sistemáticamente ideas y textos nuevos.

Pero todavía no tomo la decisión final sobre cuál será la siguiente iteración de Castor Ex Machina como espacio o como proyecto o como lo que fuera. Por lo pronto, sigo sorprendido de estar celebrando el cuarto aniversario. Gracias a todos los que me acompañan por, bueno, acompañarme, y sepan que en verdad aprecio todos sus aportes en los comentarios, o por correo electrónico o Twitter.

Observaciones porteñas, 1

Ahora que ya tengo casi un mes instalándome aquí en la margen del Río de la Plata, y que empiezo a acostumbrarme a algunas cosas, creo que puedo empezar a compilar algunas observaciones de cómo son las cosas diferentes por aquí. Comparando, por supuesto, con aquello que conozco, es decir cosas similares en Lima, Perú, y claro, algunas cosas son mejores, otras son peores, pero en líneas generales muchas cosas son diferentes.

  • Lamentablemente en Buenos Aires no hay Bembos (aún, espero). Pero el “equivalente” a la Bembos Kobe, la hamburguesa premium de carne delux estilo japonés que vende Bembos, es aquí la McDonalds Angus, con carne estilo americano. Muy buena (aunque particularmente prefiero la Kobe), y en general, el McDonalds aquí es más rico porque, bueno, usa carne argentina.
  • Los supermercados son raros. Creo que tantos años de Wong (el de antaño, además) nos han acostumbrado a un nivel de servicio que no existe en ninguna otra parte – todo es mucho más “autoservicio” por aquí, nadie que te ayude, los locales son más desordenados, y no es raro encontrar los anaqueles vacíos de productos porque no han sido re-stockeados.
  • En la misma línea, bueno, los productos son diferentes. La sección pescados es una burla. Pero la sección carnes es espectacular, todo tipo de cortes, todo tipo de tamaños, y aunque por el tema de la inflación ya no está taaan barato, sigue estando bastante barato.
  • La mayonesa es horrible.
  • Todo tiene delivery, virtualmente cualquier restaurante, o tienda, sin importar el tamaño, tiene delivery dentro de un radio de unas cuadras a la redonda. Esto también es cierto de los supermercados: uno puede ir, hacer sus compras, pagar un poquito extra, y todo lo que compró se lo llevan a uno a casa unos 20 minutos después. Excelente si uno está solo y tiene que comprar mucho, para no tener que matarse cargando bolsas.
  • Comprar tecnología es carísimo, por los impuestos de importación, que incrementan casi en 50% el costo de cualquier producto tecnológico no manufacturado en la Argentina. Lo cual no sirve de mucho al consumidor, porque igual los productos manufacturados en la Argentina son carísimos – de no ser por el riesgo, en realidad a uno le sale más barato traerse tecnología del extranjero que comprarla aquí. La diferencia es ridícula, y hace que en términos generales, el universo de dispositivos cotidianos que uno ve se vea relativamente atrasado.
  • Cosa curiosa es que en términos de marcas, lo que uno ve por aquí es bastante diferente a lo que uno está acostumbrado cuando le da la cara al océano Pacífico. En autos, es raro ver por aquí Toyotas o Nissans o demás marcas japonesas o coreanas – la mayoría son más bien marcas europeas o americanas (Ford, Fiat, Renault, Peugeot, Citroen), aunque producidas localmente. Lo mismo ocurre con la electrónica: marcas como Samsung o LG, que son consideradas totalmente comunes y cotidianas en Lima, acá son más bien “high end” y más caras. En cambio aquí circulan más marcas como Phillips y varias que me dan un poco de miedo, como Noblex o Sanyo.
  • El tamaño personal de la Coca-Cola aquí es de 600ml, no de 400ml.
  • Los bancos no tienen ningún sentido. Primero, sólo trabajan de lunes a viernes, de 10am a 3pm. Pero además, son terriblemente ineficientes, o innecesariamente burocráticos. En Lima, abrir una cuenta de ahorros tomará unos 20 minutos de hacer cola, llenar papeles, hacer un depósito y salir del banco con una tarjeta de débito activada. Aquí, me ha tomado una semana de espera, dos visitas al banco, y entre 2 y 3 horas de trámite para hacer el mismo proceso. Y no hay nada ni remotamente parecido a tener Interbank en cualquier Vivanda, de lunes a domingo de 9am a 9pm. Nos han engreído demasiado en ese sentido.
  • Finalmente, para cerrar por ahora, está el tema de la inflación. Está en el aire, uno la respira, como el calor que ya empieza a subir y subir. Pero me parece muy interesante que aquí se construyen día a día diferentes estrategias para sacarle un poco la vuelta y encontrar la manera de ahorrar, y sumando por aquí y por allá uno termina ahorrando una cantidad sustancial. La clave en esto parecen ser las promociones de los bancos y los programas de descuentos. Según el banco con el que uno está, tiene una serie de descuentos en varios tipos de tiendas – por ejemplo, 20% comprando cierto día en cierta marca de supermercados, 0 20% en compras electrónicas en tal tienda. Y con estos descuentos mensualmente uno empieza a sumar cantidades nada despreciables. Otra cosa que los bancos promocionan mucho con esto es la compra a cuotas sin intereses (que hasta donde he podido ver realmente es sin intereses), con lo cual la compra carísima del televisor LED se fracciona en 30 cuotas que casi no se sienten (supuestamente). Además, por ley hay un incentivo a la bancarización por el cual todas las compras hechas con tarjeta de débito reciben un reembolso del 5% del IVA (el equivalente al IGV peruano), que aquí es de 21%. Con lo cual por el simple de hecho comprar con tarjeta, uno ya se está ahorrando 5% de todo lo que consuma.
  • La otra opción muy utilizada son diferentes programas de descuentos, como los de los bancos, pero también hay otros, como por ejemplo descuentos por ser suscriptor de cierto diario, por ser cliente frecuente de algunas tiendas, o incluso promociones nuevas que están apareciendo a través de sitios como Groupon (que también está disponible en Lima) y una enorme variedad de clones suyos que están apareciendo. Con estos otros descuentos uno también puede ahorrarse un montón de plata sobre todo para actividades de entretenimiento como conciertos, cenas en restaurantes, teatro, etc. Estrategias de supervivencia.

Seguiré observando y les cuento que encuentro.

Migrar

La próxima semana me mudo a la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Luego de muchas demoras y contratiempos, se ha vuelto por fin algo inminente. Me voy a Buenos Aires, por cuestiones de trabajo, para seguir trabajando desde allá, o bueno, en todo caso, laburando con Ashoka y el equipo que existe allá de Changemakers. Me voy con grandes expectativas de aprender muchísimo, no sólo de una ciudad que tiene muchísimo que contar y de una cultura que aunque similar es muy diferente, sino también para explorar diferentes oportunidades desde el sur del continente para el desarrollo de productos y aplicaciones tecnológicas en torno a la innovación social y el desarrollo del sector social y la sociedad civil.

Aún así, no pienso desconectarme de Lima, de la gente que aquí conozco y de los proyectos que aquí vengo trabajando o con los que vengo colaborando. De hecho espero poder volver cada cierto tiempo, y planeo estar conectado permanentemente con una serie de ideas que con varias personas estamos impulsando, y sobre las que espero poder comentar pronto con novedades tangibles.

Por otro lado, si alguien lee esto desde Bs.As. quizás pueda orientarme con algunos tips sobre la vida cultural y académica de la ciudad. Aunque de algunas cosas me he ido enterando a la distancia, espero poder llegar también para enterarme mejor de los trabajos e investigaciones que se vienen haciendo por allá sobre temas de cultura, tecnología y sociedad, de los que he visto aportes sumamente interesantes, y espero poder involucrarme directamente con la comunidad de especialistas e interesados en estos temas.

Mientras tanto, pueden esperar que quizás las próximas semanas tengan novedades un poco más infrecuentes, aunque en el transcurso de la migración espero ir compartiendo impresiones o ideas de lo que significa mirar hacia el otro lado del continente.

Fuera de contexto

Hay dos cosas que nunca me cuadraron mucho, debo ser sincero. Una es el #followfriday – la costumbre twitter de, los viernes, recomendar a nuestros seguidores nuevos usuarios para seguir. No me gusta porque creo que carece de contexto: uno simplemente dice a un grupo heterogéneo “sigue a X” sin mayor consideración por la relevancia personal. Creo que el mecanismo de la recomendación está integrado en la fibra misma del ethos twittero – más puntualmente, en el retwitteo, que es una forma de decir “recomiendo esto porque me pareció interesante”, rindiendo tributo al autor. La otra es el 3108 day, que celebra el 31 de agosto de cada año los blogs, invitando a cada blogger a escoger 5 blogs que recomendar a sus propios lectores. Pero, de nuevo, recomendar blogs es algo que creo está integrado en los 365 días de un blog, en su blogroll, en los enlaces que incluye, es parte de su “esencia” misma, con lo cual los enlaces del 3108 day terminan quedando un poco fuera de su contexto significativo real, o en todo caso, original o completo.

Aún así, encontré que ayer dos blogs enlazaron al mío por el 3108 day, y quería tomarme el tiempo para agradecer tanto a Roberto Bustamante de elmorsa.pe (que está estrenando nuevo diseño) como a Daniel Luna de Vacío (que está estrenando nuevo logo) por las menciones entre sus enlaces recomendados, que me gustaron muchísimo. Y en el espíritu del 3108 day incluyo también, entonces, una pequeña lista de 5 blogs recomendados que podrían gustarte, si es que te gusta este blog:

  1. making edible playdough is hegemonic: notes towards resistance. El nuevo blog de Jenna McWilliams, quien escribe principalmente sobre reinterpretaciones de la educación en la era digital y el desarrollo de nuevas formas de alfabetización. Según ella misma, es la diferencia entre “habilitar a los jóvenes para aprender” y “empoderarlos para resistir”.
  2. apophenia. El blog de los apuntes de investigación de danah boyd (sí, así sin mayúsculas), quizás una de las teóricas e investigadores más interesantes en torno al tema de la construcción de la identidad en línea y en particular a través de las redes sociales. boyd se encargará de desmitificar, recurrente y consistentemente, los lugares comunes sobre el uso de la tecnología por parte de los jóvenes, con datos y evidencias en mano.
  3. Failbook. Es curioso, lo sé, pero creo que Failbook tiene un significado bastante complejo. Failbook permite retratar algo así como la “historia de un error”, en la medida en que brinda una mirada hacia el significado de las redes sociales y los problemas de identidad/privacidad en el mundo cotidiano, precisamente a partir de allí donde fallan. Además, es sumamente divertido.
  4. Adaptive Path. AP es un estudio de diseño en San Francisco, que diseña cualquier cosa desde objetos hasta sitios web hasta espacios y demás. Hacen diseño, en todo el sentido de la palabra, y comparten en su blog reflexiones sobre el pensamiento del diseño, sus herramientas, procesos, proyectos, y demás. Muy bueno para cualquiera interesado en el tema del diseño en cualquiera de sus variantes.
  5. Ian Bogost. Aunque Daniel ya lo recomendó, creo que vale la pena incluir aquí de nuevo a Ian Bogost. Filósofo, crítico, desarrollador de videojuegos, la mezcla de los antecedentes de Bogost hacen que sus reflexiones sean aún más interesantes. Para los que estamos perdidos en diferentes versiones de la frontera entre las humanidades, las ciencias sociales y la tecnología, Bogost ofrece una serie de ideas a menudo controversiales, pero siempre interesantes.

Cinco blogs, que traté de contextualizar lo más posible. Pero no es suficiente, nunca. Así que si están interesados en seguir un poco más lo que leo, siempre pueden suscribirse a mis artículos compartidos del Google Reader, o seguirme en Twitter. Mientras tanto, disfruten del 3108 day, aunque ya haya pasado. 🙂

Aquarela do Brasil

La primera vez que vine a Brasil fue hace alrededor de un año. En el camino aquí, la película que me tocó ver en el avión fue Slumdog Millionaire, el drama pseudo-bollywoodense de Danny Boyle que lo hizo acreedor de un Oscar a mejor película, que sigue las vidas de dos chicos de las barriadas indias a medida que van creciendo y la India va creciendo alrededor de ellos. La película es buena, pero el contexto me hizo notarla aún más: Brasil no es la India, pero es parte del bloque conocido como BRIC: Brasil, Rusia, India y China, las nuevas economías que se están volviendo las más importantes del siglo veintiuno por su tamaño y por su ritmo de crecimiento – así como también por el hecho de que su crecimiento está marcado por una serie de conflictos sociales antes, durante y después del crecimiento.

Brasil me dejó sorprendido por la escala en la cual suceden aquí las cosas. Todo es más grande, pero es tanto más grande que termina siendo diferente. No es sólo que Perú juegue en las ligas menores – Brasil juega por completo otro deporte. Lo cual hace tanto más interesante explorarlo, porque aquí se está construyendo una forma distinta de sociedad – no es solamente la forma clásica de democracia liberal que llega al tercer mundo, ni es tampoco una reintepretación del Estado de bienestar, ni nada por el estilo. Es otra cosa, una mezcla pareja de experimentos conscientes y consecuencias no anticipadas.

Desde entonces supe que debía volver para entender mejor lo que aquí estaba pasando, y eso es lo que hice esta vez. Quería entender mejor, encontrar patrones, aprender una serie de cosas de este universo paralelo. Así que esta vez regresé con ese propósito explícito, con la intención de conocer más de cerca experiencias, en particular experiencias tecnológicas que estén ayudando a responder a una serie de conflictos y demandas sociales. Más aún, de qué maneras pueden utilizarse las tecnologías con mayor “promesa” de participación social – la web, las redes sociales y la tecnología móvil – en contextos donde la infraestructura técnica y social es limitada, con poblaciones de bajos ingresos y poco acceso a recursos educativos.

La primera parada en este recorrido fue Río de Janeiro, ciudad que actualmente se encuentra completamente marcada por el prospecto tanto de la Copa del Mundo del 2014, como de las Olimpiadas del 2016. Todo en Río puede rastrearse por uno u otro lado de regreso hasta la preparación para estos eventos: desde la enorme oportunidad de negocios que muchas empresas están anticipando, hasta los conflictos de una ciudad-estado que busca mostrar su mejor cara y maquillar las cicatrices y marcas de la pobreza y la desigualdad: la autopista que lleva del centro de la ciudad al aeropuerto internacional está flanqueada por unos murales altos de plástico, que cumplen el doble propósito de impedir que la gente cruce imprudentemente, pero también de esconder a la vista las favelas que se extienden a ambos lados, a lo largo del camino a través de la zona del puerto.

Escribo esto desde la puerta 22 del aeropuerto internacional Antonio Carlos Jobim – “Galeão” – la mitad del cual se encuentra cerrada, bajo remodelación para estar lista para la avalancha de turistas que llegarán el 2014 y el 2016. En unos minutos debo abordar un vuelo hacia otra megalópolis contemporánea que desborda mi comprensión: Sao Paulo, otra ciudad-estado cuya magnitud y escala están más allá de nuestros conceptos modernos o contemporáneos. A medida que he venido teniendo una serie de conversaciones y entrevistas en Río, y seguramente a través de varias de las que tendré en Sao Paulo, se me hace cada vez más claro que no estamos aquí frente a más de lo mismo, pero en tamaño XL, sino que estamos ante algo diferente. Es una fusión interesante y difícil de discernir, porque hay muchas cosas mezcladas: es difícil recorrer Brasil, por ejemplo, y no captar la influencia aún presente del pensamiento positivista del siglo XIX que fue tan importante en la formación del país. De allí que la bandera brasilera incluya como frase “Ordem e Progresso” – el orden y el progreso enarbolados, justamente, por el positivismo comtiano que encontró gran acogida en Brasil. En su novela La guerra del fin del mundo, Mario Vargas Llosa recoge esta influencia en la presencia en Brasil del frenólogo escocés Galileo Gall, personaje que rinde además un homenaje espiritual a uno de los padres fundadores de la frenología.

Este mismo positivismo está en todas partes: en las gigantescas obras del gobierno federal, en el trazado incesante de las autopistas, en la espectacular empresa de construir una ciudad de la nada, diseñada para servir a la administración del Estado – la capital, Brasilia. Pero este mismo positivismo de alguna manera entra en discusión, cuando no en abierto conflicto, con una cultura de samba, de carnaval, de mucha energía y diversidad que se puede sentir en la manera como la gente no conversa, sino que se grita por las calles.

Por eso era importante para mí venir a ver un poco más, y hasta ahora ha valido totalmente la pena. Porque, además, en este otro deporte al que juega Brasil y al que nosotros aspiramos a jugar algún día, tenemos muchísimo por aprender y, felizmente para nosotros, ellos tienen muchísimas ganas para enseñar. De modo que en los últimos días he recogido una serie de ideas y conceptos sumamente útiles para entender la creación y el uso de tecnología en nuestra región, así como para visualizar con mayor claridad el espectro de posibilidades y oportunidades que tenemos disponibles.

Mientras tanto, ahora me toca subirme a otro avión.

Retomando el ritmo

Regreso de una semana en el norte llena de sol, playa y langostinos. Es difícil reintegrarse al mundo real luego de eso. Pero algunas cosas que han pasado mientras tanto, o que espero que pasen pronto:

Para empezar, salió StarCraft II. Está increíble, así que como está increíble, esperen verme aún menos por aquí. Antes de empezarlo siquiera, escribí alguna notas sobre lo que significó para mí el primer StarCraft en el blog del LVL.

Ian Bogost en un post reciente critica la noción de “aca-fandom” de Henry Jenkins, incluida la respuesta de Jenkins en los comentarios. Sigo terminando de ponerme al día con la discusión, pero creo que ameritará recoger algunas de las cosas aquí dichas, y quizás elaborar un poco la noción de “aca-fandom” y “aca-fans” que propone Jenkins. Un post para los próximos días.

Daniel Luna en otro post reciente elabora el vínculo entre Marshall McLuhan y la ontología orientada a objetos, a partir de ideas que han flotado recientemente en varios blogs. Abre varias líneas sumamente interesantes para seguir discutiendo. No me considero ni siquiera un neófito en temas de OOO, pero me ha llamado mucho la atención su concepción de objetos y espero poder comentarla/compararla en función a otra idea que he encontrado de “objetos como andamiajes”. Otro post para los próximos días.

He tenido que hacer un pare a los comentarios sobre la lectura de Benjamin, porque he tenido que hacer un pare a la lectura misma, pero espero retomarla en estos días. En todo caso, espero también actualizar pronto con algunas ideas sobre otros libros que van desde la historia del cambio mediático, la cultura del dieño y la ética hacker.

Stay tuned.

Eso es un poco para mantenerlos ocupados con otras lecturas, mientras yo termino de preparar algunas otras cosas nuevas.