Jugando con la nube

Ayer estuve jugando un rato con el servicio de Amazon Web Services. Han anunciado una nueva opción para probar una cierta cantidad de procesamiento, gratuitamente, por un año, que está excelente para probarlo.

Me explico: AWS es una plataforma de computación en la nube, donde se pueden crear “instancias” de procesamiento para cualquier fin que nos venga en gana, pagando solamente por los recursos que consumamos (el tiempo que la instancia está en ejecución, la cantidad de espacio de almacenamiento utilizado, el ancho de banda consumido, etc.). Una instancia es, básicamente, un servidor virtual: funciona lógicamente y externamente como un servidor, pero no hay nunca un servidor físico en ninguna parte. Dentro de la plataforma de Amazon, se crea este servidor virtual que existe mientras nosotros queramos, y cuando lo apagamos, desaparece.

Esto quiere decir que puedo tener mi propio servidor, o mi propia granja de servidores, sin tener que preocuparme por construir toda la infraestructura que eso requeriría físicamente. Puedo lanzar una instancia, y si necesito mayor capacidad, pues lanzo una nueva instancia, y así sucesivamente. Y Amazon me cobra por la cantidad de recursos que utilizo durante el tiempo que los utilizo.

El procedimiento es bastante sencillo, pero no deja de tener sus complicaciones. Uno tiene que registrarse en la página web de AWS y empezar a suscribirse a los diferentes servicios, para lo cual tiene que indicar un número válido de tarjeta de crédito (hay una cantidad de recursos básica que es gratuita, y por encima de ellos Amazon empieza a cobrar según el consumo). Luego de activar los servicios básicos – Elastic Computing, Simple Storage, etc. – podemos empezar a lanzar instancias desde la consola de administración web, y es genial. Desde allí uno puede lanzar su propio pequeño, o gran, servidor, y conectarse a él vía terminal (SSH).

Sí, eso quiere decir que toda la administración se hace vía la consola de texto, con un sistema operativo Linux (a menos que uno escoja pagar por un sistema operativo diferente, que también es posible). A partir de ahí, uno puede escoger instalar programas en el servidor (por ejemplo, un servidor web como Apache) y dispone de un nombre de host para acceder a los servicios que ofrezca su servidor virtual. Cuando te aburres de tu máquina, simplemente la desactivas, y desaparece por completo de la existencia (a menos que la configures para almacenar sus datos en alguna parte).

Es una excelente alternativa para montar servicios y aplicaciones web a un bajo costo. Puedo de manera muy sencilla tener múltiples entornos de producción, desarrollo, prueba, o lo que fuera, o utilizarlo para brindar diferentes tipos de servicios interna o externamente. Es, básicamente, una excelente manera de contar con capacidad de procesamiento sin invertir en infraestructura y a un excelente costo.

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