Universidades 2.0

Últimamente he notado una tendencia un poco confusa. Universidad que, imagino como parte de su estrategia de marketing, empiezan a aparecer en diferentes redes y medios sociales con información institucional. Gran parte de esta información, además, está orientada específicamente al sector de los postulantes, jóvenes en sus últimos años de educación secundaria que empiezan a buscar un poco confundidamente más información sobre la manera como piensan dedicar, por lo menos, los próximos cinco años de su vida (incluso haciéndome el loco de la perversa presión que significa pedirle a alguien de 16 o 17 años que decida lo que quiere hacer el resto de su vida).

He visto tres casos últimamente de esto. El primero es uno que ya comenté hace un tiempo, el sitio de carreras con futuro de la Universidad San Martín de Porres, que pretende brindar información a los jóvenes respecto a las carreras que tendrán mayor valor y demanda en el futuro y delinear el nuevo panorama de tendencias laborales y profesionales. Luego de ello, pasan a ofrecer su colección de carreras bastante tradicionales y con descripciones de sus perfiles que resultan plenamente familiares.

Pero no son los únicos. Hace un rato me enteré, a través del Twitter de la Universidad del Pacífico, que tenían un grupo en Facebook para los postulantes a la UP. El objetivo, según la descripción del grupo, es brindar mayor información sobre la UP y sus actividades a los interesados en postular – el grupo tiene en este momento 395 miembros. Por otro lado, aunque menos orientados a capturar nuevos postulantes, la PUCP también ha abierto su cuenta en Twitter destinada, mayormente, a promocionar noticias institucionales y actividades internas. En general, la interacción de @pucp me parece un poco más fluida y flexible, pero claro, tengo que confesar mi propio sesgo siendo egresado de allí.

Viendo todo esto se me ocurrieron dos cosas. La primera de ellas es preguntarme si esto, realmente, ayuda a los postulantes a tomar mejores decisiones respecto a sus carreras, o si más bien, como parte de la avalancha de información que ya reciben normalmente, esto les complica aún más el proceso de tomar una decisión desmesuradamente relevante. ¿A dónde puede ir el postulante que quiera revisar información que no esté filtrada por la visión de marketing de alguna de estas universidades? ¿Qué recursos están brindando estas mismas universidades para comparar, contrastar, evaluar más profundamente la información que se genera a través de estos medios? Es cierto que uno podría decir que eso iría contra el interés de las mismas universidades, pero es el tipo de recursos que van con toda la “onda 2.0” que parecen querer transmitir. Para reflejar plenamente esta lógica, sus presencias en la web deberían funcionar menos como un jardín amurallado dentro del cual te bombardeo con información publicitaria, y más como un recurso que verdaderamente me permita, como postulante, evaluar mejor la información y sentirme más cómodo en tomar una decisión que es realmente angustiante. Me parece que, al menos en estos casos, esa opción realmente no existe.

Lo segundo es un poco más de fondo y más amplio, también. Y es que, una vez ingresados a cualquiera de estas universidades, ¿qué se encontrarán los alumnos? De lo que es mi experiencia, aunque la PUCP ha recorrido un camino enorme con una significativa iniciativa institucional para volver más “2.0”, la universidad sigue siendo en gran medida una institución casi medieval, muy tradicional y formalista en su enfoque y gestión. Muchos de los cursos y contenidos siguen este mismo patrón, y lo contrario o lo diferente resulta ser la excepción. Entonces, lo que terminamos teniendo son universidades que se maquillan como muy progres, muy 2.0, muy futuristas, pero que después de la fachada publicitaria son realmente lo mismo que vienen siendo hace ya muchos años.

El problema es grave porque juega con las expectativas de las nuevas generaciones que ingresan al sistema educativo superior para desencantarse, una vez más, y pasar por 5 años de nihilismo para luego trabajar en algo. La universidad ha pasado a ser una experiencia gratificante y personalmente significativa, quizás, en la minoría de los casos, lo cual es terrible. Y el que nuevas generaciones empiecen a llegar a la universidad ya formadas y versadas en el uso de herramientas web para gestionar su propia información significa un desafío enorme para las universidades como instituciones generadores y difusoras del conocimiento. La cosa, me parece, es tan complicada como para preguntarnos cuál es la vigencia o validez de las universidades hoy en día. No porque pretenda demolerlas o volverlas obsoletas; sino porque, como instituciones medievales que son y por la función que cumplen y la manera como lo hacen, bien podrían quedar contradictoriamente reñidas con la lógica social del mundo “2.0”, o mejor dicho, de los cambios culturales que están generando las nuevas tecnologías. Allí donde la universidad depende de cerrar y proteger espacios, el conocimiento en las nuevas tecnologías se beneficia de abrir y ampliar el espectro. No necesariamente ambas cosas deben poder reconciliarse, pero quizás sí sea posible pensar en algún tipo de hibridación entre una forma tradicional y una forma nueva – que es, finalmente, la manera como hemos venido construyendo nuestra cultura durante cientos de años. ¿Qué sería, entonces, esta forma hibridada? ¿Qué sentido y qué consecuencias tiene que estas universidades se quieren vender como tan innovadoramente tecnológicas?

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