Consumir ciudadanía

Me gustó mucho la columna de ayer de Pepi Patrón en La República, en la que advierte sobre el peligro de que cada vez nos volvamos más consumidores y menos ciudadanos. Que es una preocupación que comparto completamente con ella, y de hecho imagino que debemos haber tenido oportunidad de conversarlo en algún momento en clase hablando sobre el mismo Habermas que menciona en la columna.

La lógica del consumo, en efecto, parece que lo arrasara todo. De hecho, quizás, ya lo arrasó todo. ¿Dónde queda la ciudadanía en todo este proceso? Es más, ¿qué significa ser ciudadano hoy en día? Es algo sobre lo que estoy regresando continuamente hoy día, a medida que nuestros roles como ciudadanos parecen ampliarse y superponerse con varios otros que cumplimos al mismo tiempo.

Porque de hecho, no queremos solamente un ciudadano que sepa sus derechos – que ya es bastante – sino que queremos uno activo, informado, involucrado, que participe de los procesos políticos que lo afectan y defienda sus propios intereses en el espacio público. Pero la figura que tenemos en la práctica de la ciudadanía es radicalmente otra – básicamente, alguien que va a votar para evitar la multa. Eso es “cumplir con el deber ciudadano”.

¿Es posible volver a trazar la división entre la ciudadanía y el consumo? Quizás, pero lo veo sumamente complicado, y no me queda del todo claro qué es lo que intentamos preservar. ¿Qué pasaría si, más bien, ampliamos y complicamos nuestras nociones de consumo? Y es que, el acto mismo de consumir se ha vuelto un proceso sumamente más complejos en los últimos años, y probablemente lo seguirá haciendo. Conforme consumimos cada vez menos productos para consumir marcas, conforme las marcas que consumimos son inversiones no sólo de recursos materiales sino de emociones y afinidades en torno a las cuales estamos construyendo nuestras identidades, las marcas tienen menos espacio para operar de manera desvinculada de los intereses de sus consumidores. No sólo eso, sino que tienen incentivos de mercado para ceder parte del control de su marca a sus consumidores, efectivamente brindándoles la posibilidad de participar en la manera como la identidad de la marca se ve configurada.

La gente lo hace, de buena gana. ¿Por qué no podemos pensar que lo mismo podría pasar con los asuntos públicos? Que la gente se apropie de los temas públicos de la misma manera como lo hacen con su modelo favorito de zapatillas, que lo adhieran a la historia de su identidad de una manera tan personal como la historia de sí que cuenta una marca de helados. Y es que por mucho tiempo hemos pensado en el consumo como un acto lineal, donde el productor pone mercancías en el mercado, nosotros nos limitamos a consumirlas, y de allí surge esta horrible noción típicamente gringa de “votar con tus dólares”, según la cual el mercado expresa voluntades populares castigando con la ausencia de consumo.

Pero los consumidores, a medida que tienen más información a su disposición, quieren cada vez más ejercer un mayor control sobre los productos que consumen. Desde asegurarse de comprar productos de comercio justo hasta exigir que las etiquetas de los productos indiquen claramente los ingredientes, la mayor disponibilidad de información le da cada vez más a los consumidores la posibilidad de alzar su voz. Porque, sobre todo, ahora tienen la posibilidad de hablar entre sí, algo que antes era considerablemente más complicado.

No intento zanjar aquí ninguna discusión, y soy obviamente consciente de las limitaciones de alcance que tiene lo que estoy diciendo. Sólo quiero ilustrar un punto: a la ciudadanía devenida en consumo bien podría acompañarla el consumo devenido ciudadanía – ambos de maneras imperfectas. Cuando diluimos de maneras extrañas la separación entre lo privado y lo público, las cosas se mezclan de maneras que no son perfectamente claras. Y quizás, también, en ello podemos encontrar oportunidades más accesibles para rescatar aquello que nos parece valioso.

Anuncios

4 Responses to Consumir ciudadanía

  1. Raúl E. Zegarra Medina says:

    Esta es una tesis bien interesante, por eso creo que para las condiciones actuales de consumo, Habermas no es la respuesta más sugerente(aunque mi conocimiento de él es bien general). Sospecho que habría que apelar más a un tipo como Walzer.

    La idea de “Esferas de la justicia” apela a un modo de participación mucho más fragmentado con la finalidad de velar por los intereses y valores de cada esfera. Lo que Walzer llama la “igualdad compleja”. En ese sentido, es interesante ver que a Walzer no le preocupan tanto los monopolios de bienes (porque la desigualdad es inevitable), sino que existan muchos tipos diversos de monopolios, ya que su sola existencia garantiza la movilidad social, el cambio y la no-centralización del poder en el Estado. Esa multiplicidad de formas de poder, estimula el deseo de protegerlas ante el abuso de otras esferas que quieran imponer sus criterios.

    Termino: consumir ciudadania en clave walzeriana implicariá a)elegir los modos de ser ciudadano que coincidan con la defensa de los intereses comunitarios (Bagua, exceptuando la violencia inaceptable, es un buen ejemplo) y b) poder revisar también los valores de mi comunidad e interesarme por otros que pueden ser mi nueva forma de praxis ciudadana.

    Buen post, merecería darle más vueltas. Es una buena idea.

  2. Eduardo says:

    Sí, sería interesante ver a Walzer en esto, no lo había pensado. Creo que tiene que ver con que solemos entender el consumo de una manera sumamente lineal y unilateral: yo produzco, tú consumes, y así sucesivamente. El problema es que de esto se desprenden toda una serie de presuposiciones sobre la pérdida de agencia por parte del consumidor – como si no tomara decisiones conscientes, sino únicamente movido por la influencia de la publicidad y la propaganda.

    Claro, no digo que esto no tenga nada que ver, pero simplemente – ¿desde qué suelo epistemológico le dices a alguien que su consumo es desinformado y el tuyo no? Entonces, ¿cómo reivindicamos la noción de agencia en el consumo? Creo que ahí la categoría de apropiación es mediadora: yo consumo lo que tú produces, pero consumir es integrar en una red personal de significados, donde lo consumido no es, finalmente, lo mismo que lo producido.

    En fin, son ideas de que lo justo sería que si diluimos las distinciones, la cosa fluye en ambas direcciones. El consumo mismo es una actividad transformada, multidimensional que se ha visto afectada por el desarrollo del capitalismo tardío.

    (De nuevo volviendo a Bagua: siento que si decimos denunciar el consumo como irreflexico y carente por completo de agencia es estructuralmente similar a decir que la población en Bagua está dominada por una conspiración extranjera. De plano se les niega la noción de agencia en escoger qué ideas consumen y cuáles no.)

    • Raúl E. Zegarra Medina says:

      Buenas precisiones, es un tema interesante para discutir. Ahora que estoy con toda la carga de los estudios para el grado quiero hacer unos posts relacionados al tema de la secularización y al rol de la agencia y la pertenencia comunitaria. Conversemos sobre el tema, creo que da para largas reflexiones. Propongo, humildemente, que vuelvas sobre este post y lo desarrolles más: es de lo más sugerente que he podido leer por aquí (que tampoco ha sido mucho, para no quitarle mérito a otras cosas :P) y creo que darle más vueltas puede aportar ideas bastante interesantes.

      • Eduardo says:

        Hay algunas cosas más sobre el tema que salen esta semana. Básicamente incorporando también la variables de cómo varía nuestra lógica de consumo cuando nos volvemos también consumidores. Una lógica diferente de la articulación de la identidad viene de la mano, que nos pone en la posición de asumir múltiples roles según el contexto: más allá de una dicotomía de productores y consumidores, todos somos potencialmente, por ratos, consumidores, productores, y varias otras cosas según nuestros objetivos particulares del momento.

        En fin, creo que algunas de las ideas sintetizadas del curso de este semestre aportarán algo en esta dirección.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: