Política-buffet y activistas digitales (Parte 2)

En otras palabras: no tengo por qué buscar un partido con el cual coincida en la mayoría de las posiciones con las que estoy de acuerdo, cuando puedo, más bien, articular mis diferentes posiciones y en cambio, vincularme con otros tipos de organizaciones que persiguen objetivos muy similares pero me permiten, básicamente, a disentir en otros temas, al mismo tiempo que ofrecen espacios de participación mucho más dinámicos e interesantes donde no hay que recorrer ni pelearse con la burocracia del partido. Puedo estar a favor del libre mercado y de la cobertura médica universal al mismo tiempo. Puedo abogar por el proteccionismo económico sin querer al mismo tiempo una Estatización a gran escala. Y así sucesivamente. (Nótese, de yapa, como en el camino distinciones polarizantes como izquierda y derecha, liberalismo o estatismo, se vuelven meramente referenciales, cuando extendemos el plano político tridimensionalmente.)

Al dar este giro, la política se vuelve también un universo misceláneo. Se vuelve misceláneo porque no sólo hay una introducción de una enorme cantidad de nuevos temas y posiciones que pueden ser recogidos por múltiples actores, sino que la manera como estos actores están configurados les permite tener una muy alta tolerancia para el fracaso. Construimos así un panorama político donde aparecen y desaparecen grupos y posiciones permanentemente según la capacidad que tienen para articular en torno a sí comunidades de apoyo más grandes y vinculadas, y ojo, aquí lo perturbador: su capacidad para articular estas comunidades no tiene nada que ver, ninguna relación, con lo correcto o lo incorrecto, con el bien y el mal, ni siquiera tiene una relación necesaria con lo que es mejor o peor para el conjunto de la sociedad y las demás comunidades. Cuando reduzco la valla para la participación masiva en el espectro político, la bajo tanto para aquellos con los que estoy de acuerdo como para los que no, y de entrada, existen muy pocas posibilidades efectivas para filtrar qué cosas queremos que aparezcan en el espacio público y qué no. Y no estoy del todo convencido, incluso, de que eso sea deseable: por lo pronto, me parece más importante fortalecer los mecanismo para que podamos, una vez creados, filtrar las peores opciones de las mejores de una manera efectiva. Pero este proceso de filtrado, en última instancia, no puede depender sino, de nuevo, de la acción colectiva de los ciudadanos para defender sus intereses. Si me molesta lo suficiente la publicación de alguna posición o mensaje con el que no estoy de acuerdo, pues está en mis manos organizarme para brindar una opción alternativa. Si no me molesta lo suficiente como para movilizarme, entonces no puedo tampoco esperar que alguien más se encargue de hacerlo.

Los costos de participación son lo suficientemente bajos como para que yo pueda, de hecho, organizar una alternativa. Que sea una alternativa viable… eso amerita mayor discusión. Los roles son flexibles, los costos son bajos, el alcance de los medios es alto: es razonable suponer que uno podría vincular una comunidad en torno a un interés en particular o en respuesta a algún tema en particular en el espacio público. Lo que no es tan inmediatamente visible es si uno podría, con la misma facilidad, construir una posición alternativa suficientemente fuerte como para dar la contra, digamos, a una postura hegemónica o respaldada por el gobierno, o por un gobierno. El problema de Bagua sirve para ilustrar este problema: los nuevos medios brindaron un canal alternativo a la información que era difundida por los canales tradicionales u oficiales – no por alternativa más verdadera o completa, pero sí permitía tener una perspectiva más redondeada del asunto. Al mismo tiempo, la gente difundiendo esta información logró establecer circuitos y asociaciones lo suficientemente fuertes como para convertirse en una voz medianamente significativa en este proceso, suficientemente significativa como para que el presidente, en un artículo conceptualmente viciado, básicamente los acuse de ser el perro del hortelano, ellos también. Es decir: no queda tan claro de que, por sí mismo, este intercambio de información y estas redes de colaboración podrían ser capaces de convertirse en posiciones suficientemente consistentes como para hacerle frente al contra-discurso en sus mismos términos. De hecho, creo que queda claro, en la actualidad, esto simplemente no es posible. O lo que es lo mismo: no, por mucho que apoyes causas en Facebook, eso no hace que, al final, el gobierno siga haciendo lo que le dé la gana. Se necesita más, mucho más, en términos de capitalizar este latencia ciudadana y canalizarla hacia acciones colectivas más y mejor estructuradas, que realmente incorporen una alternativa viable. Y claro, bien podría ser que, a esta altura, la figura del partido político empezara a volver a exhibir su utilidad.

Lo que encontramos en casos como el de Bagua, o como Irán, es la capacidad que exhiben ciertos sectores de la ciudadanía para transferir habilidades políticamente inocuas hacia un significado política con una enorme facilidad. Es algo que muchos llaman periodismo ciudadano, pero yo prefiero pensar que se trata de los diferentes roles, no sistemáticos, no exclusivos, que asumimos como parte del proceso mismo de ciudadanía. Ejercer activamente nuestra ciudadanía se vuelve no necesariamente aquella valla inalcanzable según la cual tenemos que estar permanentemente informados, permanentemente involucrados, incluso sacrificando parte de nuestras vidas personales para ello. En una sociedad donde los roles que asumimos son transitorios y que cumplimos muchos de ellos cotidianamente, la función política del ciudadano es también uno de esos roles, que puede adoptar una mayor o menor preponderancia según la manera como están articulados mis intereses, y de la manera como yo me choque o no con la necesidad de adoptar posiciones más fuertes en torno a su defensa. Tanto en Bagua como en Irán, grandes grupos de ciudadanos se encontraron en la necesidad forzosa de utilizar sus habilidades para cumplir con un rol de significado político – no es que nadie haya, realmente, querido hacerlo (en el sentido de que, si en ambos casos hubiéramos podido evitar lo que pasó, tanto mejor), pero ante la necesidad de que así sea tenían las competencias para capturar y transmitir información al mundo sobre lo que estaba pasando.

Esto, de ninguna manera, resuelve todos nuestros problemas. De hecho, creo que los complica. Pero lo que me parece que podemos empezar a identificar es, en primer lugar, que nuestra noción de ciudadanía se ve ampliada para incluir un conjunto de nuevos roles que podemos asumir según el contexto lo requiera. Por otro lado, que muchos de estos roles implican una apropiación mucho más personal y directa del proceso político, en un espectro que va desde el consumo de información hacia su transformación en la organización y participación de acciones colectivas.

De entrada, hay una gran pregunta, importante, que me queda perturbadoramente abierta. ¿Dónde queda el espacio para la negociación? Si puedo construir mi escenario político a mi imagen y semejanza, si puedo hacer mi selección mediática en función a aquello con lo que estoy de acuerdo, si los partidos políticos ya no son los espacios en los cuales negocio intereses y acepto compromisos, ¿entonces en dónde me enfrento a lo diferente? ¿En qué momento argumento, delibero, comparto opiniones y consigo acuerdo que vayan más allá de simplemente imponer mi propio punto de vista? Si no encontramos el espacio para algo así de importante… ¿dónde lo ponemos? ¿Cómo lo incorporamos?

Lo cual muestra que aún hay mucho, mucho por desarmar.

Anuncios

One Response to Política-buffet y activistas digitales (Parte 2)

  1. Pingback: Una nueva lógica de participación « Castor Ex Machina

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: