La forma “partido”

Leyendo la más reciente columna de Pepi Patrón en La República, regreso sobre una idea que me acosa hace un tiempo y que debo haber mencionado aquí en algún momento. Dice Pepi:

el sistema electoral y la legislación sobre los partidos delimitan el marco institucional de nuestro sistema de representación y configuran, por tanto, el escenario y las posibilidades (o no) para que los más vulnerables y excluidos logren tener voz en el sistema político. Las recientes experiencias en el Perú parecerían mostrar que los partidos políticos no están cumpliendo esta función y que la legislación tendría que mejorarse para que sea efectivamente el caso.

Y claro, mucho se ha discutido en los últimos años sobre la importancia de fortalecer el sistema de partidos como un componente prácticamente indispensable para fortalecer nuestra democracia y que quede claro su valor. Porque, en el Perú, promover la democracia es algo así como un equivalente a repetir constantemente “No, en serio, sí funciona, vas a ver”, frente a una turba enardecida que reclama algún tipo de dictador benevolente que “roba, pero hace obra” y ese tipo de cosas.

Pero quiero dar un paso atrás. ¿Por qué nos importan tanto los partidos? Los partidos políticos peruanos no funcionan. No representan, no agregan los intereses de los individuos que agrupan, no son buenos en la formulación de políticas públicas que benificien al grueso de la población. La verdad, no tengo idea qué hacen los partidos políticos peruanos, en su especie-de competencia de ego por ver quién gana el título de mal menor en las siguientes elecciones. Claro, podríamos cambiar la legislación y así obligar a los partidos a ser más representativos, a servir como canales y vehículos de la opinión y la agenda públicas. ¿Pero por qué queremos hacerlo?

Hace un tiempo escribí y vengo haciendo referencia a la idea de apropiación – que diferentes formas, medios o conceptos no son simplemente implementados o implantados en un grupo social, sino que el grupo social se apropia de las nuevas formas y las adapta a su lenguaje previamente existente. Siguiendo esa misma lógica, ¿qué apropiación hemos hecho en el Perú de los partidos políticos? ¿Cuál podemos y queremos hacer? Porque quizás sea que, simplemente, los partidos tal como los idealizamos (sea como demócratas vs. republicanos, sea como sistema europeo, sea lo que sea) quizás no sean la forma que estamos apropiando. En otras palabras – ¿cuál debería ser la forma de un partido político made-in-Perú, que, además, tenemos la oportunidad de pensarlo para el futuro y no para el pasado?

Sigue Pepi:

La baja aprobación que afecta hoy en el Perú tanto a los partidos políticos como al Congreso parecería ser una prueba más de la trágica distancia que existe entre los ciudadanos y las instituciones políticas. En el Informe 2008 de la Corporación Latinobarómetro, el Perú aparece en el último lugar de toda América Latina en la confianza y en la aprobación del trabajo del Congreso. Y para la confianza en el caso de los partidos políticos, idem., somos los últimos. Aunque no lo somos en la consideración de la importancia de ellos para la vida democrática del país (sin partidos no hay democracia); aquí estamos en la mitad de la tabla, no en la cola.

Entonces no entiendo. Si nos caen tan mal los políticos y el Congreso, ¿por qué ponemos tanta fe en la importancia de los partidos para la vida democrática? No digo que no deba haber canales, vehículos, lo que fuera, pero quizás estamos respondiendo al problema de manera equivocada. Si los partidos no funcionan, también es una oportunidad para ponernos a pensar qué cosa si podría funcionar y empezar a experimentar con eso. Los partidos de masas del siglo XIX y XX, esos que nunca han cuajado bien del todo aquí y que tomamos comúnmente como consustanciales a la democracia, están inevitablemente condenados a su transmutación en nuevas formas. Quizás nos iría mejor pensando qué nuevas comunidades políticas nos gustaría que tomen su lugar, en vez de ver cómo, una vez más, resuscitamos al sistema de partidos a ver si esta vez sí funciona.

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One Response to La forma “partido”

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