El affaire Facebook y sus posibles interpretaciones

He aquí la cuestión, siguiendo el post de hace un par de días sobre el asunto con Facebook. En realidad, sólo quiero compartir algunas ideas que encontré en un blog nuevo al que me suscribí, de Jenna McWilliams. Jenna entra un poco más en profundidad en la posible relevancia que uno puede encontrar en la decisión de Facebook de revertir sus políticas, debido a la presión de sus propios usuarios. La traducción es mía:

Éste es el nuevo modelo de participación ciudadana, un tipo de activimos que pasa en gran medida desapercibido para politólogos, teóricos culturales y encuestadores, pero que ofrece un nuevo modelo de participación democrática – la lucha por la propiedad y la definición de los espacios públicos, tanto físicos como virtuales. Es difícil de identificar, aún más difícil de medir, porque está profundamente integrado con las actividades cotidianas de toda una generación cuyas vidas, identidades, y autodefinición crecientemente se extienden hacia espacios virtuales.

(…) Es un tipo de participación no fácilmente reconocida ni medida. Como hemos visto en el ejemplo de Facebook, mucho del activismo – el trabajo que tradicionalmente requería, al menos, dejar la casa y reunirse en un centro público (un centro de votación, un centro de campaña, un pequeño país africano) – sucede sin que nadie lo note, a menudo menos todavía la misma persona que participa del activismo.

(…) Esto es lo que queremos, ¿cierto? ¿Una cultura en la que la participación ciudadana esté tan transparentemente integrada en las actividades cotidianas que vienen con estar vivo que ni siquiera se siente como participación ciudadana, al menos como tradicionalmente la definimos?

Hay muy buenas ideas aquí, pero también mucho pan por rebanar. Lo más genial es que me parece que Jenna resumió muy bien el potencial del asunto desde un sentido más amplio, y también apuntó a los problemas de medición y concepto que hay de por medio. Pero uno de los problemas que me viene a la mente, también, es uno muy básico: Facebook no es un espacio público, es un espacio no sólo privado, sino cuyo sentido de fondo es, también, un sentido económico/comercial. No es que esto, de plano, sea un problema: pero, ¿cómo transforma esto nuestra idea de lo que es un espacio público? Si mañana Facebook quebrara, toda la información, toda la creación, todas las interacciones que existen en el sitio, desaparecerían. ¿El Estado benefactor, entonces, debería preservar este espacio? ¿Es un patrimonio compartido? Y por otro lado, ¿es acaso posible concebir un esfuerzo similar llevado adelante de un modo y por una motivación que no fueran privados?

No tengo respuestas claras. Mi primera intuición es, de entrada, que las separaciones, los límites y las interacciones que solemos encontrar entre sectores, privado, público, y social, se están también viendo transformadas de maneras que no habíamos anticipado. En todo caso, algo que me gusta mucho es cómo dentro de la lógica liberal donde el espacio público se ve reducido, esta dimensión comunitaria de participación encuentra la manera de reaparecer desde los mismo espacios privados que son abiertos al público. Es todo muy confuso, pero es bueno porque nunca se dice suficiente sobre el espacio público.

Nunca me ha molestado mucho el problema de la autoconciencia. Es decir, si el usuario que participa de este activismo, como señala Jenna, no es él mismo consciente de que lo hace, ¿eso es un problema? Personalmente creo que no, pero inevitablemente también lleva a preguntas sobre si esto no es, de nuevo, una forma velada de manipulación, como si simplemente se arrearan usuarios, personas, para alcanzar una masa crítica necesaria para el cumplimiento de los objetivos de alguien. El problema es que esto pone en cuestión la capacidad de agencia y de decisión de los mismos usuarios – algo que la realidad suele llevarnos a pensar, pero que me parece un mal punto de partida teórico (en todo caso, debería ser un asunto a fortalecer por el mismo proceso). Además de que presupone que hay alguien que sí sabe, un sujeto-supuesto-saber si quieren ponerse lacanianos, alguien que sí tiene objetivos y mueve a las masas para conseguirlo. ¿Posible? Por supuesto. Pero esto cierra la puerta de plano a algo que creo que aún no conocemos bien: la posibilidad de que el grupo, la comunidad, se autoorganice por mecanismo medianamente transparente para perseguir fines comunes que emergen de su interacción cotidiana. Wisdom of crowds, diría Surowiecki.

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