Éste es un blog de autoayuda

Lo cual no quiere decir que sea para ayudarlos a ustedes, ni para que se ayuden a ustedes mismos, sino para que yo me ayude a mí mismo.

“El blog como camino al autoconocimiento”, podría ser el título de un nuevo libro que fusione budismo, psicoanálisis y la web 2.0. Probablemente (y lamentablemente) sería un éxito.

Si no lo han probado, lo recomiendo. Tampoco tienen que publicarlo, pero es un gran plus. Empezar a escribir e ir soltando ideas, comprometiéndolas con un cierto “papel”, someterlas al escrutinio público, y luego tener la posibilidad de volver sobre ellas para darse cuenta cómo han ido cambiando, qué cosas quedaron y qué cosas no. Es una excelente manera de irse dando cuenta por dónde va uno más o menos teniendo ideas.

Sí, supongo que por allí es por donde un blog se asemeja a lo que solían ser los diarios personales, pero con el componente público y tecnológico y voyeurista y exhibicionista de por medio. Es parte de lo divertido del asunto. Y tiene más sentido, todavía, si empezamos a pensar en la filosofía como una forma de terapia de nuestros conceptos, y ese tipo de cosas divertidas.

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3 Responses to Éste es un blog de autoayuda

  1. No soy devoto de los libros de autoayuda, a pesar que en diversas sesiones de asesoría psicológica me lo han recomendado algunos profesionales. Considero que las obras de autoayuda (sean plasmadas en soporte papelero o digital) tienen un destino pragmático: generar ganancias en base a la venta de fórmulas de elevamiento espiritual, falsas panaceas (valga la redundancia) que nada tendrían que envidiarle al sebo de culebra.

    Por otro lado, aunque algunos recomiendan dejar de malgastar tanto dinero en Prozac y dedicarse a leer a Platón, las recetas tradicionales de terapia filosófica tienen un tufillo intemporal que me hace sospechar de su real eficacia liberadora. Basta mencionar lo que hace esa institución llamada Nueva Acrópolis para que los objetivos mercantilistas de esas “terapias” salten a la luz.

    ¿Alguna objeción? No soy popperiano, pero tampoco me desagradaría saber de ejemplos que “refuten” mis afirmaciones. Obras de autoayuda realizadas por sinceros y desprendidos gurús. O proyectos de terapia filosófica que no sean viajes de regresión a la mentalidad del esclavismo. Difícil pensar en ello, ¿eh?

    Sin embargo, a pesar de tantas dificultades que generan aquellas propuestas, postulo algo: la necesidad de generar blogs como plataformas de conocimiento integral, y también como herramientas de crítica y autocrítica. Un direccionamiento en ese sentido, considero, contribuiría a tematizar la realidad concreta, sin velos de tendencia ideológico-manipulatoria. O, en todo caso, mostraría la posición de clase de sus autores.

  2. Fernando says:

    En algunas clínicas, por la cantidad de pacientes que se recibe, los psicólogos tienen que atender un aproximado de dieciocho en seis horas, esto es, tres por hora, y no es broma.

    Por cómo las cosas están, no es de extrañar que se ande recomendando la lectura de libritos de autoayuda a modo de: la consulta ha terminado, pero puedes leer X o Y, te ayudarán a ti y a muchos más.
    Bueno, esto tiene poco que ver con la filosofía en sí (que algunos la piensan como el problema que encierra su solución), pero mucho con recomendar, en consulta o no, el blog (pues, de hecho, el mio también es de “autoayuda”) y el bloggeo como herramientas de autoconocimiento en lugar de la lectura de las obras ya mencionadas pues, a mi parecer, poco ayudan en la labor auto”sanadora”.

    El problema: las posibilidades.

  3. Eduardo says:

    Francisco, coincido contigo en muchas cosas. La idea de “autoayuda” es engañosa: justamente, si tengo que comprar un libro o pagarle a un gurú, entonces no es “auto”, sino alguien más que me ayuda. Si fuera autoayuda realmente, no tendría por qué pagarle a nadie.

    El problema de una autoayuda más auténtica, que en el fondo todos necesitamos un poco más o menos, es que es mucho más complicada, hasta dolorosa. No es que uno tenga que hacerlo necesariamente solo, creo, sino que uno llegue a darse cuenta de que es necesario superar ciertas etapas y enfrentar ciertas cosas. Por eso un blog me parece un buen camino, le permite a uno exponer sus ideas un poco pornográficamente, pero de esa manera quizás los demás puedan echar luz sobre ellas de maneras que uno no habría podido anticipar.

    Fernando, supongo que esto entra en relación con lo que señalas. El blog como herramienta de autoconocimiento, no sólo como una comunicación hacia el mundo. Justamente en la medida en que este constructo extraño del “yo” no se genera aisladamente sino a partir de las interacciones con los demás, tiene también sentido que para conocer con cierta efectividad esto de “quién soy yo” no sólo me vea en la necesidad de ir desentrañando una narración a lo largo del tiempo, sino que también sea necesario preguntarle a los demás por quién soy, ya que quizás lo saben hasta mejor que yo.

    Es decir, la autoayuda no tanto como “Quién se ha llevado mi queso”, y más como la disposición de conocerse a sí mismo. Gnothi seautón, y así terminamos donde empezamos, recontra Oráculo de Delfos.

    (Fernando, no olvido que estoy en deuda contigo. A ver cuándo nos encontramos para conversar.)

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