¿Seguirán habiendo blogs?

¿Por qué los hay para empezar? ¿Es que, porque la tecnología hizo posible que los hubiera, los hubo? O, más bien, ¿es que porque hubo la necesidad de un medio tal, se desarrolló la tecnología que lo permita? ¿Es lo mismo que preguntar por el huevo o la gallina? ¿Importa?

Je ne sais pas, la verdad. Por ahora es más, mucho más que divertido, ver cómo todo esto se va desenvolviendo. Tengo demasiada flojera de ponerme a buscar y linkear la historia, así que me limito a Heduardo. El asunto es que de acá a un tiempo esto de los blogs medio que viene explo/implosionando en el Perú (que es Lima, que es el Jirón del Unión, etc. – sólo a modo de ilustración, of course) y ahora se revelan más noticias en línea que las que encontramos en los periódicos. Acceso a la información, lo llaman, la posibilidad de enterarnos de cosas fuera del circuito, de estar detrás de la noticia, y es cierto, es todo muy bonito. Ahora tenemos la alternativa para contrastar como los grandes medio simplemente nos esconden y se hacen de la vista gorda de escándalos mayúsculos y problemas de fondo que simplemente no se dignan en mencionarnos.

Hasta ahí todo bien. ¿Pero cuánto durará? Es decir, ni siquiera estamos en la etapa de consolidación, sino apenas en la del lanzamiento. Y el universo blogger peruano/latinoamericano todavía no implosiona al puro estilo long tail para luego reconsolidarse al estilo technorati.

Paro un poco, aclaro las ideas. Estoy tratando de hacer poco de futurología porque no quiero, bueno sí quiero pero no así tan a la ligera, así que me resisto. Trato de buscar el significado de todo esto. Claramente, nuestra estructura conocida de medios no deja espacio para nada, y pareciera que todo estuviera horriblemente comprado. Los blogs son una alternativa a ese espacio y vienen creando una posibilidad desconocida. Trastabillando, además, porque no queda del todo claro cuál es su rol o su función ni cuáles son sus prerrogativas. Problemático, pero en fin, así lo es toda transición. Mi pregunta es si realmente estamos transicionando, y si lo estamos haciendo, hacia qué.

Lo digo por una visión quizás un tanto idealizada de que una transición tal debería realmente explosionar en una lluvia de “opinión pública” o como quieran llamarla, de participación, involucramiento. Sé que estoy poniendo la valla muy alta, y sé que no es negable el impacto y relevancia que tuvieron campañas como la de adoptar a un congresista – de hecho, me parecen logros geniales, rescatables y celebrables. Mi preocupación es, más bien, cuántos nuevos blogs se crearon después de eso, y de ellos, cuántos sobrevivieron. ¿Cuánta gente más descubrió en ese proceso que estaba legitimada, también, a expresar su opinión abiertamente? ¿Qué herramientas se brindaron, en ese proceso, para que más gente pudiera hacerlo, y de una mejor manera? Por mejor quiero decir mejor informada, con mayor responsabilidad, con mayor apertura. ¿Cómo se capitalizó este movimiento hacia una rearticulación, un fortalecimiento del espacio público?

Sueno horrible. Lo sé. No estoy diciendo que no haya pasado nada, o que haya pasado mal. Estoy diciendo que una vez que ya tuvimos esto, hay que pensar en next steps. En involucrar más gente. En construir ciudadanía crítica, en habilitar espacios públicos, diálogos reales, discusión. Esas cosas ideales de las que hablan los filósofos. Y me pregunto todo esto porque hay que preguntar también qué rol cumplirán allí los blogs, los medios tradicionales, los canales de YouTube, los twitter feeds, las actualizaciones en Facebook, y demás. Encerrar el contenido es ya una idea un poco estúpida: la información quiere ser libre, como dice el conocido dictum hacker. Portabilidad, compatibilidad, apertura. ¿Puedo llevar una noticia, un bloque de contenido, de una plataforma a otra, libremente? ¿Remixearlo, comentarlo, reconstruirlo?

No es sólo la posibilida técnica de hacerlo. Es también la psicológica. ¿Sentimos que podemos? ¿Que podemos desarmar y reconstruir el mundo de las ideas a lo que nos venga en gana? ¿Y que estamos tan legitimados para compartirlo como cualquier otro?

Tenemos los medios para construir las plataformas, creo que sí. Para conectarlas, para que la cosa fluya, para generar articulaciones. Podemos habilitar los espacios, pero aún no manejamos bien cómo involucrar a la gente. Aún dentro de todo el cambio no podemos perder de vista que, en el fondo, conceptualmente seguimos manejando un poco, quizás ya no tanto, pero definitivamente un poco aún, los mismos paradigmas con los mismos problemas de fondo. Es algo que podremos ir desarmando y reconstruyendo con el tiempo, y me encanta la idea, así como me encanta que sólo con la apertura que hemos visto en los últimos meses, en el último año, es que ahora podemos pensar con un poco más de claridad preguntas de este tipo. Preguntas respecto al panorama de los próximos meses, los próximos años, que son, me parece, cada vez más urgentes. Petroaudios. Atentados contra la fiscal de la nación. Persecusión a periodistas. Corrupción. Violación a los derechos humanos. No nos faltan problemas a los cuales buscarles respuestas interesantes.

Por supuesto, toda esta verborrea descontrolada es sólo para cerrar el ciclo “vacacional”. Y que hay muchas ideas en cola que todavía sigo tratando de poner algún contexto, y que bueno, hay mucho por hacer. Felizmente.

Anuncios

Un comentario sobre “¿Seguirán habiendo blogs?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s