¿Cómo haríamos?

Ya después de lo que hemos visto en los últimos 3 o 4 días queda patentemente claro de que algo no está funcionando. Esto del “Perú” termina pareciendo como que no cuaja mucho. En fin, exagero claro, la verdad es que estoy bastante preocupado, entre crisis política, crisis financiera, y demás, todo está medio sacudido.

Llegaré pronto a mi punto, porque quiero hacer varias cosas hoy. ¿Qué hacemos? Osea, el aparato de corrupción que plaga el Estado se vuelve cada vez más evidente y enmarañado. Es horrible. El horrible presidente se esconde detrás de los militares, el congreso desprestigiado se las da ahora de moralizador, nada funciona.

Con todo lo que pasa al mismo tiempo. Osea, poniéndolo bien clarito: estos hijos-de-puta que se trafeaban la plata del Estado, pues lo hacían con la plata del tesoro público, la plata de todos nosotros. Osea, yo pago 19% más por todo lo que compro, para que estos hijos-de-puta se la farreen como les viene en gana. Algo definitivamente no está funcionando, cuando al mismo tiempo sigue la extrema pobreza, el hambre, la desnutrición, el crimen, la violencia, el olvido, etc. Algo no está funcionando.

Así que ya pues, estoy un poco harto del asunto. ¿Qué hacemos? En verdad quiero escuchar sugerencias, no para hacer una revolución sin mucho propósito, no para descargar bilis, pero para sentir realmente que el ejercicio del poder no es la dimensión lejana donde ocurren estas cosas, sino un mundo más cercano en el cual podemos tener alguna injerencia.

Ya. Ideas. Hay que hacer algo, no cualquier cosa, algo inteligente, y hay que hacerlo pronto, porque en verdad no tenemos todo el tiempo del mundo. Ya estuvo bueno.

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4 comentarios sobre “¿Cómo haríamos?

  1. Eduardo, el primer problema que me viene a la mente es la opción que tienen en su corazón la mayoría de los peruanos. No se trata de Alan García ni Lourdes Flores u Ollanta Humala. El nombre que apoya un 57% [más que suficiente para ganar en primera vuelta y con mayoría congresal] es Jorge Chávez.

    http://blog.pucp.edu.pe/media/483/20071002-Encuesta%20Migraci%F3n-%20setiembre%202007.pdf

    Un 57% de nuestros conciudadanos quieren salir del país y entre ellos están, probablemente, lo ciudadanos más dinámicos. El derrotero de la gran migración anterior (del campo a la ciudad) ahora se completa con la migración a la metrópolis ¿qué nos queda? creo que profundizar en la reflexión y en la acción política en torno a algo que tu mencionaste con unas espléndidas comillas

    Esto del “Perú” termina pareciendo como que no cuaja mucho

    estoy convencido de que lo primero en poner en cuestión y como objeto de toda futura acción es la entidad del “Perú”. La ficción de la patria puede ser útil en ocasiones y justamente ahí radica su propia posibilidad real: en su eficacia. Cuando deja de funcionar para construir consensos e instituciones donde quepa la bonhomía y la esperanza no vale nada. Solemos hablar de globalización, yo prefiero hablar de imperialismo [no espero el guiño de asentimiento de Lenin, sino más bien de Adriano] y creo que se trata de entender que la ficción del “Perú” se agotó en este contexto de imperialismo, se ahogó en su pequeña pecera. Miles de pasaportes nos indican claramente que nuestros ciudadanos ya han tomado partido y lo que corresponde ahora es interpretar y volver ideología y política [sin mieditos pues, que siempre nos sabe a chicharrón de sebo hablar de ideología y política, preferimos hablar de ciencia y
    etica personal, Pericles sonreiría fascinado] este poderoso impulso modernizador.

    Saludos

  2. Ernesto, muy bueno tu comentario. Tienes mucha razón, la variable de la migración es una que tenemos que tomar en consideración, sobre todo por las implicancias de la “fuga de talentos” que pone en seria desventaja nuestra economía y nuestra política.

    Lo cual tiene dos componentes: por un lado, ¿cómo hacemos para que la gente no quiera fugar con tanto ímpetu? Por otro, ¿cómo hacemos para que los que están fuera, regresen? La crisis financiera internacional de alguna manera brinda una buena oportunidad y coyuntura para pensar en esto, pues como pocas veces, pareciera haber más oportunidades adentro que afuera. Pero igual – la cantidad y el alcance de los recursos que tiene uno para desarrollarse en el país (pienso, sobre todo, académicamente) son bastante limitados.

    Es un poco irónico, y tiene mucho que ver con lo que señalas del imperialismo, que los académicos y teóricos que quieren dedicarse al estudio del Perú y de Latinoamérica vean la necesidad de salir de ambos para encontrar las herramientas teóricas que necesitan. La distancia contemplativa, claro, siempre ayuda, pero el tener que irse fuera del objeto de estudio, porque dentro no se tienen los recursos necesarios, es algo que debería hacernos pensar. ¿Por qué las mejores facultades de estudios latinoamericanos, o estudios de desarrollo, no están en Latinoamérica, en los países en desarrollo? ¿Por qué no viene masivamente gente a estudiar en nuestro país, y en cambio se va la gente masivamente de él? Habiendo tanto potencial para articular una industria en torno a todo esto.

    Y sí pues, al dejar pasar este potencial, la ficción del Perú ha perdido toda su eficacia. Eso nos plantea dos, si no más, preguntas: 1) ¿Cómo podemos -siguiendo por esta línea- articular opciones para recuperar la oportunidad? 2) ¿Cómo lo hacemos de una manera demasiado eficiente, con los recursos que tenemos?

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