El sentido de la existencia

Hay múltiples interpretaciones que pueden hacerse de la respuesta última a la vida, el universo,  y todo lo que existe -todas las cuales son apócrifas y alejadas de las intenciones de Douglas Adams, pero no por eso menos interesantes. Para los que no lo saben (y si no quieren saberlo, no lean esto), la respuesta es 42 (selecciona el texto para descubrirlo). Claro, la respuesta no tuvo mucho sentido hasta que se supo con mediana claridad cuál era la pregunta: “¿Qué obtienes cuando multiplicas 6 por 9?”. Ahora, el lector acucioso habrá percibido que la respuesta, y la pregunta, no parecen cuadrar. Y en ello radica justamente lo interesante del asunto.

Todo esto se encuentra en la formidable saga de Douglas Adams, The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy, trilogía en cinco partes en la cual se resume toda la sabiduría del universo. A través de la saga, el personaje de Arthur Dent se ve expuesto a circunstancias totalmente absurdas e inverosímiles, desde la primera página cuando el gobierno quiere demoler su casa para constuir una carretera, pasando por la segunda cuando los Vogons quieren destruir la Tierra para construir una carretera intergaláctica, y huyendo del planeta para salvarse con su amigo Ford Prefect, vestido en su bata de noche a través del universo. Es, sin lugar a dudas, uno de los puntos álgidos de la cultura occidental.

Y la pregunta y respuesta al sentido de la vida y del universo no tienen ningún sentido. Creo que ése es justamente el sentido que se puede extraer de ello: que no existe tal cosa como una respuesta a la vida, o un sentido pleno del universo. O que es una de esas cosas por las cuales no tiene sentido preocuparse demasiado:

“Quiero decir, sí, idealismo, sí, la distinción de la investigación pura, sí, la búsqueda de la verdad en todas sus formas, pero uno llega al punto donde me temo que empieza a sospechar que si existe alguna verdad real es que la infinidad multidimensional del Universo entero es administrado por un montón de maniáticos; y si se reduce a escoger entre pasar otros diez millones de años descubriendo eso o, por otro lado, tomar el dinero y correr, pues a mí personalmente me vendría bien el ejercicio.”

Cuando uno hace las paces con la idea de que el universo es fundamentalmente absurdo, empieza a sentir cómo un enorme peso le es retirado de los hombres. Deja de buscar por leyes inexorables, o grandes respuestas o grandes sentidos que le den unidad a todo. El hecho de que los haya o no deja de ser importante, y se vuelve más interesante lo que hacemos en el camino. El poder y el valor del absurdo es algo que subestimamos o despreciamos con frecuencia y con facilidad; pero en realidad, es una de las cosas más interesantes que hay. Según la Guía, el problema radica en que la respuesta a la pregunta y la pregunta no pueden existir al mismo tiempo dentro del mismo universo: existe una teoría que dice que en el momento en que alguien dentro del universo conozca ambas, el universo colapsará sobre sí mismo, desaparecerá y será reemplazado por uno nuevo de mayor complejidad. Existe una segunda teoría que dice que esto ya ha pasado. (Existe una tercera teoría que dice que las primeras dos teorías son invenciones de los distribuidores de la Guía para promover la idea de un universo incierto, elevando sus ventas.)

Lo importante no me es, particularmente, lo que el universo sea, o si podemos llegar a alcanzar sus sentidos últimos, o lo que fuera. Lo más interesante es que no importa: podemos creer que es 42 y vivir con eso tranquilamente (como lo hacemos con muchas otras cosas), porque encerramos la esperanza de que si conociéramos el sentido de la vida eso tendría algún tipo de repercusión importante sobre nuestras vidas cotidianas. Porque, peor aún, suponemos que si la vida tuviera un sentido, resultaría ser algo bastante cercano a la vida como la vivimos (de lo contrario no la viviríamos para empezar). Y así se nos pasa la vida esperando y buscando -lo cual de por sí no tiene nada de malo, hasta que empezamos a suspender el efectivamente vivirla en función a objetivos más allá de esta dimensión-.

La vida no tiene ningún sentido último, y si lo tiene, en realidad tampoco importa. Lo más probable es que se trate en el fondo de una contradicción absurda, algo trivial, irrelevante, estrictamente contingente, como el 42. En realidad es bastante indiferente; algo así como el objeto de deseo que nos mueve, y la manera como puede ser cualquier cosa, y no es que sea cualquier cosa antes de nosotros, sino que la cosa que pasa a ser nuestro objeto de deseo es puesta por nosotros allí. En su búsqueda misma esta su constitución, y de la misma manera con el 42, y las grandes respuestas al universo y la vida y todo lo que existe, son grandes absurdos contingentes que nosotros ponemos allí. Enormemente divertidos, definitivamente, pero precisamente creo que lo mejor es tomarlos con buena onda y divertirse con ellos, en lugar de angustiarse esperando que la revelación de sus verdades hará por fin que todo cuadre en su lugar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: