Gratis es más complicado de lo que parece…

Pero a pesar de que hay una tendencia hacia liberar la información en todo sentido, y volver los objetos culturales en el mundo digital gratuitos, esto es más complejo de lo que yo mismo he dicho.

Lo cual se me hizo tanto más obvio después de leer un artículo del blog Web Worker Daily sobre problemas al regalar tu contenido y cómo monetizarlo después, que apuntaba es este artículo de Tim O’Reilly comentando otro de Scott Adams precisamente sobre el mismo tema: gratis es más complicado de lo que parece.

El problema principal radica en el valor simbólico que le asignamos a las cosas -un análisis mucho más interesante podrá surgir, incluso, si incluyéramos el capítulo 1 de El Capital y los conceptos de valor de uso y valor de cambio-.  Cuando recibimos algo gratuitamente, el valor simbólico que le asignamos es muchísimo menor que incluso cuando hemos pagado una suma muy reducida. Entonces, al regalar uno su propio contenido, establece para el futuro una expectativa de que el contenido futuro será siempre libre, y la complicación adicional que significaría luego empezar a intentar monetizarlo de alguna manera.

En otras palabras, inadvertidamente al uno regalar su contenido libremente, estaría reduciendo el valor de su trabajo a cero. Con reducidas posibilidades de incrementarlo luego.

Y si el valor asignado al trabajo se reduce virtualmente a nada, ¿cuáles son los incentivos que se generan para que los productores de contenido lo sigan haciendo? Uno podría decir simplemente el mérito y el reconocimiento, pero eso rápidamente se volverá insuficiente cuando el productor deba cubrir costos y mantenerse para poder seguir produciendo contenido de calidad que sea reconocido. Existe también el modelo por publicidad: cobrar a anunciantes por incluir publicidad acompañando el contenido, idealmente publicidad directamente relacionada con el tema del contenido. Pero que esto funcione requiere de enormes cantidades de audiencia para tener una propuesta realmente de valor para un anunciante, e introduce, además, un tema de a quién se dedica entonces uno: a generar buen contenido para el público, o buen contenido en la medida que genere más lectores para un anunciante.

¿Dónde se encuentra el sistema de incentivos en una cultura remix? ¿Por qué uno es llevado a generar más contenido? ¿Hay algo más que simplemente el reconocimiento de una comunidad con intereses similares? Me interesan enormemente estas preguntas porque las veo como un camino tentativo para superar algo como el trabajo enajenado. Quizás. Quizás es muy limitado.

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