2.0

Debo haber mencionado algo sobre el fenómeno 2.0 antes en algún momento. Todo empezó con la web 2.0, término que se puso de moda rápidamente para describir la nueva generación de sitios web que ofrecían más que sólo información y contenido, pues se centraban principalmente en torno a la interacción entre los usuarios y al contenido que ellos generaban. Cualquiera puede cantar: en vez de tener una audiencia de lectores, se forma una comunidad de creadores, de autores participantes e intercambiando su propio contenido, altamente focalizado además. Empezó a gestarse así la formación de la larga cola del talento, uno de esos deliciosos pero poco analizados fenómenos de nuestro mundo actual.

[Paréntesis filosófico: la larga cola, la web 2.0, mashups, la cultura del remix, el movimiento open source, y otros conceptos extremadamente actuales, tan actuales que son poco consistentes, son aquellas cosas que más me interesaría estudiar. Lamentablemente -para mí-, no son temas considerados académica o filosóficamente legítimos de ser trabajados, y en consecuencia termino frustrándome porque considero que aquello que me gusta hacer no me deja hacer aquello que me gusta hacer: filosofía de lo-que-está-pasando-ahora.]

El problema de la web 2.0 es que se puso de moda, se convirtió en un “buzzword”, todos empezaron a utilizar el término gratuitamente y ahora es mucho ruido y pocas nueces. O mejor dicho, más ruido que nueces, pero de hecho hay mucho de sustancia detrás del asunto, al menos desde mi perspectiva ingenua.

2.0 significa horizontalidad, significa un cambio cultural. Significa una cultura de creadores frente a una de consumidores, significa empoderamiento del usuario. 2.0 significa el quiebre de las estructuras tradicionales del poder y del conocimiento, su desarticulación y recomposición en comunidades de conocimiento y colaboración. 2.0 significa meritocracia, significa aportes colectivos, significa relaciones de confianza (eticidad si quisiera ponerme hegeliano). Por ponerme extremo: 2.0 significa el replanteamiento de vínculos de comunidad potenciados por el medio tecnológico, el despliegue de conexiones que le permitan a uno articularse un mundo y, con suerte, un poco de sentido para el mismo.

Así que, como pueden ver, a pesar de las exageraciones 2.0 me parece la gran cosa. Más aún, me parece que web 2.0 es incompleto, y que debemos hablar también de transformaciones en otros ámbitos, de política 2.0 (¿Cómo cambia por completo la dinámica política la existencia de YouTube?), economía 2.0 (¿Cómo se transforma el consumo y la producción cuando la distribución de bienes intangibles se simplifica de esta manera?), cultura 2.0 (¿Quién constituye la cultura, quién es responsable o dueño de las producciones culturales, qué nuevas formas de creación existen?), educación 2.0 (¿Cómo se relacionan los nuevos alumnos con el contenido, cómo están respondiendo a eso los educadores?), negocios 2.0 (¿Qué estructura deben adoptar las organizaciones para favorecer el conocimiento y la innovación, cómo se ven transformados los modelos de negocios frente al desarrollo tecnológico, cómo quiere trabajar hoy la gente?), y etcétera. Éstas son para mí legítimas, interesantes y fundamentales preguntas filosóficas para nuestro tiempo: ahora que todo cambia más rápido de lo que podemos entenderlo, debemos intentar atrapar un poco de todo este cambio para plantearlo conceptualmente, aunque sea como ejercicio o futil intento de explicación y comprensión.

Me encantaría investigar el tema y escribir un libro sobre esto, pero para cuando estuviera listo ya las cosas habrían cambiado y no aportaría mucho. Justamente, otros medios de comunicación permiten ahora una comunicación más fluida, ajustada a su propia realidad. He pensado también en dedicarlo su propio blog a la investigación del tema; he pensado en muchas cosas y sigo pensando al respecto. Es difícil ordenar las ideas; y por eso también es pertinente pensar en conocimiento 2.0, o la manera como tratamos de ordenar la información buscando conocimiento, contexto y sentido a lo que pasa en el mundo, en medio de todos estos otros procesos.

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3 comentarios sobre “2.0

  1. Eduardo, afirmas que uno de los mayores responsables es EEUU como nación y dentro de este país (y algunos otros, supongo) es un grupo de sujetos los que en su afán de ganar más dinero están destruyendo el medio ambiente. No he visto la película a la que te refieres, no la he podido encontrar aún. Sin embargo, creo que el problema no es debido a la voluntad de algunos sujetos codiciosos o malvados, es un asunto del sistema capitalista mismo que en su desarrollo ha tenido como paradigma la producción y pese a algunos refinamientos este mismo sistema es el que continúa contaminando la naturaleza y destruyendo la mayoría de los habitats en la tierra. Personalizar el problema no me parece el mejor camino para enfrentarlo, ni tampoco esperar que la tecnología vaya a resolver el problema por sí misma

    un saludo

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