Cambiar el mundo

Para todo efecto práctico, el ser humano es inviable sobre el planeta Tierra.

Simplemente, la situación actual es insostenible. La investigación científica apunta a la gravedad creciente del calentamiento global, mientras el establishment económico del mundo se hace de la vista gorda para no detener la producción. Para que un puñado de sujetos con mucho dinero tenga un poco más, sin que les haga ninguna diferencia, nosotros, nuestros hijos y sus hijos tendremos que sacrificar un planeta.

Hablar de revoluciones es un tema complicado, porque encandila muchos ánimos hacia uno u otro lado. Pero realmente no pareciera que el mundo quisiera que se acabara el capitalismo o el mercado: las masas excluidas, más bien, lo único que quieren es que les dejen jugar el mismo juego. El sistema capitalista ha mostrado, por lo demás, su efectividad como dinamizador del desarrollo de la ciencia y la innovación: de hecho, gran partes de nuestros avances técnicos no habrían sido posibles, o al menos no tan vertiginosamente, si no hubiera estado detrás el lucro como motivador.

Bien pareciera que la solución no viene desde fuera, ni como negación simple. Tampoco es un simple reformismo redistributivo y todos felices. La revolución más profunda es tal que ni siquiera podemos verla ni concebirla claramente, pues sus términos no han sido aún acuñados: pero es indispensable un cambio de paradigma fundamental si queremos considerar que la vida humana sea una cuestión viable. El modelo del éxito y de la felicidad no puede ser ya el American Dream; pero felizmente, casi ni siquiera lo es ya para los gringos, aún cuando los tercermundistas seguimos soñando con la cerca blanca y el perro llamado Spot. La utopía del consumo indiscriminado, que presupone la suspensión del pensamiento sobre el futuro, es un modelo insostenible, que empeor con cada nuevo mercado inaugurado. Y aún así, pensar en cambios y transformaciones de orden ideológico, si nos guiamos un poco por la jerarquía de las necesidades de Maslow, implica primero satisfacer necesidades de orden material (coinciden Marx, Layard).

Espero no ser malentendido: el problema tiene que ser abordado, simultáneamente, desde múltiples ángulos, si es que queremos tener algún tipo de éxito. Junto al desarrollo económico que satisfaga las necesidades de las poblaciones del mundo, se encuentra el desarrollo técnico que transforme los procesos productivos en cadenas sostenibles, que no depreden el medio ambiente. Al mismo tiempo, el impulso social para promover la responsabilidad social corporativa, y el putsch filosófico para construir un modelo alternativo de felicidad integral que trascienda las condiciones inmediatistas del consumo sin caer en naivetés romanticistas.

Empezando por entender que el proceso no nos es ajeno: finalmente, los cambios estructurales surgirán a partir del conglomerado de pequeñas acciones individuales que cada uno de nosotros pueda aportar.

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One Response to Cambiar el mundo

  1. Neil says:

    Me he encontrado con este blog por casualidad y me parece interesante, volveré cada vez que tenga un ratito. Saludos.

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