El compromiso filosófico ante la época actual

Título del XI Congreso Nacional de Filosofía a desarrollarse del 4 al 7 de diciembre en la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa. Pero no encuentro mayores informaciones.

En el 2005, tuve la oportunidad no sólo de asistir sino de presentar una ponencia en el X Congreso Nacional de Filosofía, realizado en la ciudad del Cuzco. Más allá de los problemas de organización -de los cuales hubo muchos-, en mi primera experiencia en un congreso de esa naturaleza y envergadura no logré discernir o sentir la confluencia de ningún tipo de sentimiento o vinculación hacia lo que podría considerarse una comunidad filosófica. Pero claro, eso podría ser simplemente mi culpa, también.

Me gustaría, y tengo la intención de, asistir al congreso este diciembre. Supongo que, obviamente, sería pertinente empezar a preparar un trabajo para tal fin, pero no logro encontrar mayor información al respecto en la web. Como señalaba hace unos días: a pesar de que podamos tener una producción intelectual masiva, o cuando menos ingente, en diversos lugares aislados, no hemos realizado el fundamental trabajo de trazar los vínculos entre esos islotes para saber en qué trabajamos unos u otros y cómo podríamos vincularnos. No existe la “autoconsciencia” de una comunidad investigadora o desarrolladora comprometida con el avance de su disciplina, sino más bien las iniciativas más o menos individuales que no llegan a articularse por completo. Lo cual es ciertamente problemático.

Siendo sinceros, no tengo ni la menor idea de qué ni cómo está trabajando la filosofía y los filósofos en otros lugares del país; ni siquiera en la universidad de San Marcos, que me es tan cercana geográficamente. No es propiamente falta de interés, porque de hecho siento la curiosidad y considero pertinente conocer ese universo; pero sí tiene mucho que ver la falta de recursos de información fácilmente accesibles al respecto. En otras palabras: aunque bien podría argumentarse que es mi responsabilidad y mi propia falta no hacer el trabajo extra que significa ponerme al corriente de los recursos y elementos de información existentes y disponibles, también es cierto que no debería esperarse de mí o de ningún otro filósofo o protofilósofo tener que realizar un esfuerzo tan complicado para enterarnos de lo que está pasando. La información debería ser libre: y eso no significa sólo acceso a la información en un sentido estrictamente formal, sino también libre disponibilidad en el sentido de que sea fácilmente encontrable, fácilmente relacionable y fácilmente entendible.

Descubrí el otro día, con grata sorpresa, que vinculaba a este blog el Boletín del Centro de Estudiantes de Filosofía de San Marcos. Agradezco, saludo y respondo a ese gesto vinculando hacia ellos también. Encontré también, en un post suyo, una lectura de los principales problemas de su facultad en función a dos líneas: por un lado, el “formalismo producto de la burocratización” de sus estudios de filosofía, y por otro, la “ausencia de una comunidad de diálogo”. Ambos me resultaron, en realidad, problemas sumamente familiares, y quizás podríamos decir, cuando menos, que se trata de problemas endémicos.

(Creo o espero que ya no sea necesario tener que especificar que, por supuesto, estas son apreciaciones estrictamente personales y desde una perspectiva bastante particular de lo que es o debe ser la formación y la labor filosófica, que reconozco no es muy compartida y que no considera menos legítimas otras formas de concebir lo mismo. Pero nunca está de más recordarlo a quienes les empieza a hervir la sangre con indignación ante algunas afirmaciones.)

Tentativa de propuesta, tímida y cuestionable: gran parte de estos problemas podrían venir, sobre todo hacia la segunda línea (la “ausencia de una comunidad de diálogo”), de una falta de acceso simple y de amplio alcance al trabajo que se realiza en diversas comunidades. Repetidamente me refiero (y me referí también en el último post) a la relevancia de la gestión del conocimiento para esta abstracta y ambigua “toma de autoconsciencia” de las comunidades de conocimiento de su propio potencial, valor y recursos. Quizás una primera línea experimental deba ir también por el lado de recoger, vincular y difundir los recursos e iniciativas existentes de tal manera que se construya un vocabulario común, o cuando menos un catálogo o inventario de lo que está pasando, para saber a dónde dirigirse en busca de mayor información, cuando uno lo considere necesario.

Ya que suena divertido, veré si puedo empezar a compilar algo en ese sentido, en los próximos días.

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2 Responses to El compromiso filosófico ante la época actual

  1. Mateo colmenares says:

    Apreciado colega, considero que el verdadero compromiso filosófico reside en la historia de vida de cada uno de los que hacemos filosofía, no como mero hecho de historiografia , ni regresión pasiva a un pasado infructífero; sino, más bien, como puente para vivir la realidad cultural y lanzarse a hacer un futuro “original” de nuevas “luces” para nuestra América. Soy profesor universitario de psicología y filosofía, y me encuentro terminando una maestria en filosofía, el tema de mi tesis es ” el compromiso filosófico como herramienta para una nueva América Latina”.
    Al igual que tu situación no conozco muchos trabajos sobre este tema y quisiera encerrar en mi investigación un pensar amplio de nuestros pensadores Latinoamericanos. Quisiera, si te es posible, que intercambiaramos alguna información al respecto ya que, segun el perspectivismo, tu ves algo que yo no veo y biseversa… sólo así podremos romper, desde una realidad, el aislamiento intelectual al cual haces referencia. Espernado tu respuesta y tu ayuda. atentamente Mateo Colmenares. Venezuela

  2. Eduardo says:

    Hola Mateo,

    Coincido en gran medida con lo que dices. Personalmente, no logro ver el “hacer filosofía”, sea lo que sea que eso sea, como algo que no sea una cuestión intrínsecamente personal. Desde las preocupaciones que a cada uno de nosotros pueden afectarnos particularmente, hasta las expectativas que tenemos de la investigación que hacemos, finalmente creo que el motor inmóvil del asunto es esa historia personal de cada uno que lo lleva en una u otra dirección.

    El tema latinoamericano me interesa mucho, porque creo que, en la misma línea, como países y como región tenemos que hacer un trabajo muy intenso en este sentido. Por lo menos lo que es por aquí, caemos muy fácilmente en regurgitar lo conocido una vez más en lugar de correr riesgos académicos e intelectuales en busca de experimentos que tienten con el fracaso. Así que me interesa saber un poco más de lo que estás haciendo. Pongámonos en contacto para seguir conversando.

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