Mi problema con la filosofía

A pesar de que estoy terminado ya casi mis estudios de pregrado en filosofía, aún no sé realmente para qué me sirven. Pero de alguna manera sé que me sirven para mucho, y de hecho, he tenido la oportunidad de probarlos en diversos contextos y situaciones que me han mostrado que más allá de lo que uno esperaría, la filosofía le brinda a uno la posibilidad de adentrarse con mayor profundidad de análisis a los problemas y encontrar relaciones y elementos que antes no habían estado allí.

Dicen que la filosofía inventa problemas, y es totalmente cierto. Justamente, al introducirse en el análisis de las cosas (situaciones, ideas, conceptos, o lo que fuera) y encontrar relaciones internas nuevas y, a menudo, problemáticas, lo que hace es inventar problemas. Sólo que a menudo no se toma la molestia o no da ese paso extra de la identificación del problema, al planteamiento de una solución, a la ejecución de esa solución. Y es que, sí, lamentablemente somos terribles ejecutores.

Más allá de eso, los problemas que pueden enfocarse no son sólo metafísicos u ontológicos (sea lo que sea que eso signifique). No hay tal cosa como problemas filosóficos, sólo problemas y filosofía, y maneras de juntar ambos. Así, puede enfocarse la epistemología o la política, los medios de comunicación, la cultura, los negocios, la economía, la música, el transporte público, el sistema educativo, el marketing, el capitalismo, la promoción de la lectura, en fin, prácticamente cualquier cosa, creo, podría ser legítimamente un problema filosófico.

Creo que mi problema con la filosofía es que, cuando uno empieza así a ver las cosas, empiezan a verlo a uno menos filosóficamente. Pero no veo por qué eso habría de ser un problema.

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12 comentarios sobre “Mi problema con la filosofía

  1. Me parece que terminamos llorando sobre la leche derramada, no lo digo por ti. Recuerdo que participé de una polémica sobre otra polémica que nunca se inicio. Hablabamos sobre L. Zea y sobre Salazar Bondy. Al final de la discusión tuve la certeza que le damos demasiada importancia a los nombres, y por supuesto, con la mayor reverencia, al de la filosofía. Mientras cace ratones, tenga cola y bigotes llámalo como quieras. Tienes razón no es un problema.

  2. Hey Eduardo pues caí por aquí de casualidad vineo l nick en tu msn, jaja. Pues este artículo que has colgado me hizo recordar algo que dijo Krebs cuando llevé su curso de Filo Moderna en el 2003-2: “Muchos dicen para qué sirve la Filosofía, pues yo creo que la Filoso´fía no sirve para nada si es que de asuntos prácticos se trata todo esto. Se critica que con la Filosofía uno no se puede ganar la vida, pero cuantas forma de ganarse la vida existen!!!!”

    En ese tiempo yo iba a Filosofía y capaz hasta seríamos promoción, jejeje. Pero me pasé a Ciencia Política aunque igo teniendo el interés en la Filo revisando siempre los clásicos o algunos articulos. Leí que en la entrada anterior mencionabas algo de querer participar de un círculo académico o algo así, en verdad no lo entendí bien, jaja… pero sería buena idea eso que propones, yo estaría dispuesto a apoyar modestamente a la Filosofía desde mi posición.

    Saludos

  3. Lo mismo podría decir yo de la Historia del Arte. Aparte de haber acumulado conocimientos que las viejas suelen catalogar como “bonitos”, es la perspectiva la que finalmente jode. ¿Para qué estoy hecho? Y es que el problema no es con nuestras carreras, porque ellas vienen existiendo y subsistiendo desde hace mucho; el problema está en un medio que asume el rol/identidad de la carrera. Casi como hablar de religión e institución, de dios y de curas, de los Beatles y Capitol Records. Pero, es la institución la que vende la religión, los curas los que usufructan de dios y Capitol Records la que se forra con los Beatles. Aún así, y acá está el giro, la religión existe gracias a esa institución, dios no es rentable sin los curas y los Beatles llegaron a nosotros porque Capitol puso el billete para los discos.

    ¿Cuál es nuestro problema con la filosofía, la historia del arte? Primero que el medio que hace de estas carreras rentables se cierra, como bien dices, a nombres y apellidos que no poseemos, a años que no tenemos, a contactos que no conocemos. Yo me cago en ese medio… y en ese proceso me cago de hambre. La solución: insertarnos en el medio. La premisa: no perder nuestra identidad, nuestra alma. Conclusión: vendernos jodiendo al Perú para responderle a Zavalita.

    O no.

    Me anunciaste unas invasiones que me tienen esperando sentado en el water sin que me funcione la digestión. ¿Ya?

  4. La verdad, la filofía es dificil de comprender pero al mismo tiempo te ayuda a tener un mayor panorama de las cosas ,como dices es verdad al profundizar en la filosofía te das cuenta que las cosas estan interreelacionadas y por tanto quieres si creias que solo habia una causa para que existiera tal problemas , la final te dad cuenta que existen varias causas concatenadas que hacen que surga el problema.

    Germán S. R.

  5. Qué hay castor! “Conozco” tu problemática, más o menos viene mortificando desde el inicio, hace ya dos años y medio. Digamos que ahora tú mismo la has identificado y vas logrando el diagnóstico. Y una vez que llegues, si lo haces, a hallarle un remedio, un paliativo o si la moira lo permite, una “solución”, ¿podrás pasar a la ejecución?
    Insertarse en el campo como dice Rodrigo, vendernos con todo . . . o inventarse un campo nuevo. Sí pues, uno al que el antiguo medio mire por sobre el hombro, uno al que le quiten el nombre de filosofía, uno la que le digan mero “pensamiento”, trabajo pseudointelectual, o por el que te tilden de “solo un ensayista”. Pero uno en el que te sientas complacido (aunque nunca del todo, si no se pierde el pathos), y en el que puedas mandar al carajo la opinión academicista (no la académica).
    Porque finalmente, pasarán más de mil años muchos más y quizás la “razón” muestre cual era el verdadero fin de esta historia, quizás no. Quizás ahí está el futuro, como dices no hay problemas filosóficos, solo problemas y filosofía, y maneras de juntar ambos. Pero la filosofía no se ha dado cuenta, o sólo juega al autoengaño. Es que prima filosofía, epistéme, ciencia de los primeros principios y las primeras causas, suena tan glorioso (“bonito” como dicen que dicen las viejas).
    En fin, sabes que te sigo, aunque a distancia prudente, sí, a mí me faltan los huevos, es la verdad. Pero quizás un día, el salto y paf (¿se acabó?) 😛

  6. Castor:
    Las ciencias establecen un contexto de análisis y tratan de no evadir ese cerco que se han impuesto. La filosofía tiene la obligación de hacerse las preguntas en los intersticios que dejan las ciencias.
    Mientras las primeras buscan las respuestas, la filosofía busca las preguntas.
    La ciencia busca el por qué? y la filosofía el, para qué?.
    La ciencia baja a la tierra, la filosofía sube al cielo.
    Estudiaste lo que querías y eso es lo correcto. Tu para qué ya vendrá.
    Un saludo cordial…
    Pasión

  7. Gracias a todos por lo comentarios. Éste es quizás uno de los temas que me resultan más interesantes y personales (por obvias razones), y me alegro de ver que no soy el único con un interés en el tema. Obviamente, habrá que seguir deshilvanando la madeja para ver qué sale.

    Personalmente, aún no resuelvo la dicotomía entre si la filosofía está bien como está, imperturbada e imperturbable, o si debe enfocársela más bien desde un punto de vista más ligado a una cierta “utilidad”, al menos para resolver problemas. Como varios han atinado a señalar, en principio hay que distinguir entre la filosofía misma y la labor de los filósofos (si tal distinción es posible), y es ciertamente en este última donde hay mayor posibilidad de variación y donde estaremos, finalmente, enmarcados.

    Y además de todo, está el horrible prejuicio, la censura, las miradas por sobre el hombre a quien trate de arrebatar a la filosofía su dignidad y altura. En fin, algunos sólo queremos mundanizarla, y con ella a otras disciplinas, quizás un poco anquilosadas, quizás necesitadas de ideas frescas e innovación, que es casi una mala palabra.

    Supongo que es bueno que no sea yo el único lidiando con sus complejos existenciales respecto a lo que hace. Al menos bueno en tanto hay con quien compartir las inquietudes y plantearse posibilidades. Gracias por los comentarios, y sigan participando.

  8. estoy completamente de acuerdo con lo que dices, que no hay problemas filosóficos sino problemas y filosofía y diversas maneras de entrelazarlos (aunque tal vez esto último lo estoy agregando yo). Y estoy también de acuerdo contigo cuando observas que esa declaración tiende a bajarle el nivel de aprobación filosófica (del gremio filosófico, en otras palabras) a aquello a lo que uno entonces tendría que dedicarse (o estaría dedicándose). Pero eso –lo que piensan los demás– es en verdad irrelevante o intrascendente. De lo que se trata es más bien de demostrar, en el mismo filosofar, su valor real. Creo que en eso Deleuze tiene mucho que decir, sobre todo cuando escribe que de lo que se trata la filosofia es de actuar sobre un mundo percibido “como signo” en lugar de como objeto, y que el pensar verdadero, cosa rara y escasa en realidad, es siempre creación. Casi todo lo que pasa por pensar entre la gente no es más que sueño dogmático.

  9. Me gusta pensar en la sentencia de Tales, “todo está lleno de dioses”, como un intento -un tanto necio- de abrir TODO a una posible lectura filosófica. Como si dijera, todo es susceptible de ser leído de una manera diferente, como para ver qué pasa (yo le agrego, claro, lo último… fácil lo primero también). Lo cual me recuerda dos otras cosas: por un lado, el tipo de análisis que Lacan y cía. hacen de la cultura y los individuos, y por otro, la idea kantiana del “als ob”, el como-si como principio regulador de la razón. Creo que ambas cosas van de la mano: la lectura que hagamos de las cosas es interesante no porque pretendamos con ella penetrar el núcleo duro de la realidad, sino porque nos preguntamos “what if” y los resultados pueden llamarnos la atención de maneras que no conocíamos.

    Zizek dice, en una muy buena entrevista, que la filosofía no está para resolver problemas. Lo que hace es redefinir los problemas, de manera que nos damos cuenta que no hay un problema. Lo cual es una idea refrescante, no necesariamente nueva, pero sí refrescante. No conozco, en realidad, mucho de Deleuze, pero felizmente creo que tendré oportunidad de hacerlo antes de que acabe este semestre, y será interesante ver qué nos puede aportar en este sentido.

    Mientras tanto, hacer lo posible por despertar del sueño dogmático.

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