Dialéctica del trabajo

A veces las distancias entre el primer y el tecer mundo parecen infranqueables, pero esperemos que no.

En un primer momento de la cultura del trabajo, con la Revolución industrial y el desarrollo del capitalismo, los trabajadores son reunidos en un mismo centro de trabajo para favorecer su intercambio e incrementer su productividad. Con el cambio a una economía de la información, estos centros pasan de ser fábricas a ser complejos de oficinas, pero el concepto en general se mantiene. Surge la cultura de oficina, dentro de la cual casi todos son mayormente infelices en horribles y monótonos cubículos.

Con la explosión de las telecomunicaciones, las computadores personales e Internet, dónde trabaja uno se vuelve irrelevante. Uno puede trabajar desde cualquier parte y mantenerse conectado con sus compañeros trabajando desde cualquier otra. Surge el telecommuting, más y más personas, en el primer mundo, claro, empiezan a trabajar en sus compañías desde sus casas. Enormes cantidades de profesionales de independizan y se genera una tendencia hacia negocios o compañías unipersonales, dedicados a un negocio principal y que tercerizan todo lo accesorio, manteniéndose en todo lo posible independientes.

Tercer momento: estos profesionales independientes, trabajando desde casa, se dan cuenta con el tiempo de que se sienten solos. No trabajar en oficinas normales sino en el aislamiento de sus hogares los hace sentirse distanciados de la vida social, sus intercambios se ven perjudicados y como consecuencia también su productividad. Entonces surge la tercera determinación del concepto del trabajo en la economía de la información, instalaciones de “co-working”, donde varios de estos profesionales independientes se ponen de acuerdo para compartir espacios de trabajo modernos y cómodos. No son oficinas tradicionales, son grandes salas como sacadas de un café, con mesas amplias, sillones, áreas de recreo, mucha comodidad, donde comparten espacios, recursos de oficina, e incluso conocimiento unos con otros. Es el espacio de trabajo propio de la era de la colaboración.

Y claro, tiene perfecto sentido -el movimiento dialéctico suele tenerlo-. Pero, como dije al empezar, hace que las distancias se vean enormes. Habida cuenta, por ejemplo, de que nosotros aún estamos teniendo problemas con el primer momento. Es como suele decirse, de que el Perú se ve forzado a entrar en la posmodernidad cuando aún no ha dejado atrás por completo el feudalismo (¿capitalismo incipiento con feudalismo o viceversa?, discusión para los adeptos a la pérdida de tiempo).

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2 comentarios sobre “Dialéctica del trabajo

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