La paradoja del puntero

Seth Godin acaba de publicar en su blog (gracias Google Reader) un breve post en el que habla de la paradoja del puntero, un tanto interesante como preocupante comportamiento y tendencia de los medios de comunicación que restringe las opciones reales del público consumidor de información:

Los medios no pueden manejar demasiadas opciones. Y los medios somos nosotros.

¿Diez personas compitiendo por la presidencia? No hay manera. Debemos escoger dos, dicen ellos. Así que alguien es ungido como el puntero, alguien más como el contrincante y todos los demás son enanos. Y a veces pareciera que estas decisiones son profecías que se cumplen a sí mismas. [Traducción mía]

Lo cual es una manera sugerente y concisa de representar como los medios de comunicación fácticamente limitan nuestras opciones reales en términos de mercado o, peor aún, en términos de política. La razón por la cual terminamos escogiendo siempre por el menos malo.

Godin habla, sin embargo, de cómo el puntero se cansa, pues el ser puesto forzosamente en la primera posición lo obliga a resistir una fuerza inercial enorme y unas expectativas demasiado grandes que últimamente no está en posición de satisfacer (lo cual nos recuerda a ciertas recientes campañas presidenciales, ¿o no?). Ahora, yo no sé absolutamente nada de atletismo ni de fondismo (carreras de larga distancia), pero eso me recuerda una pastilla de sabiduría popular (no, no para la moral), aunque más bien era bastante específica, que recogí de la película Without Limits, la historia, precisamente, de Steve Prefontaine, corredor fondista del equipo estadounidense de los 70s u 80s. La película es muy buena y muy inspiradora, se la recomiendo a todos.

Pero en fin, lo que recomendaban entonces los fondistas, era que tenía muy poco sentido correr por delante. Porque el que corre por delante se ve obligado a cortar todo el viento para los que vienen por detrás (y por eso suelen acomodarse todos en una misma fila mientras corren, a diferencia de las carreras de velocidad como los 100m planos), y al hacerlo inevitablemente se cansa más. Entonces, la estrategia a aplicar era correr segundo o tercero, pisándole los talones al primero que cortaba el viento para que se canse aún más, y en los últimos 100m adelantarlo y ganar la carrera, cuando el puntero ya no tuviera energías para defenderse.

No sé exactamente cómo eso es un consuelo para el tema de los medios de comunicación, pero ciertamente se vincula con lo de Seth Godin. De alguna manera, tiene sentido trabajar desde las sombras un rato para no quemarse, y sólo surgir para ganar la carrera.

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