El ojo que llora

En los últimos días, se ha desatado una controversia en torno a la naturaleza del monumento a la memoria de las víctimas de la guerra interna vivida en el Perú entre 1980 y el 2000, el monumento llamado “El ojo que llora” de la escultora Lika Mutal. Como suele pasar con todo lo relacionado a la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, los ataques van por el lado de vincular la iniciativa con una apología al terroristmo y a los crímenes cometidos por Sendero Luminoso en los 80s y 90s. Como suele pasar, la discusión en torno al tema de la reconciliación nacional es opacado y convertido en un debate ideológico entre la izquierda y la derecha, o peor aún, entre una supuesta “normalidad” política que condena al terrorismo con pena de muerte, y una izquierda comunista, terrorista y panfletaria que lucha por los Derechos Humanos de criminales. Esta polarización del debate obviamente no ayuda a nadie, solamente jala agua para los molinos de unos varios oportunistas políticos que se amparan en populismos sensibles para captar un poco de tiempo en cámaras.

A raíz de los últimos conflictos entre el Estado peruano (no, en realidad, entre Alan) y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, surgió el tema de demoler El ojo que llora de su lugar en el Campo de Marte por conmemorar a los terroristas; la iniciativa venía por parte del alcalde del distrito de Jesús María, Enrique Ocrospoma, quien supongo vale la pena mencionar es miembro del partido Unidad Nacional. En una columna publicada por el el diario El País, Mario Vargas Llosa respaldó el monumento:

Si usted pasa por Lima, trate de ver “El ojo que llora”, en una de las esquinas del Campo de Marte, en el distrito de Jesús María. Es uno de los monumentos más bellos que luce la ciudad y, además, hay en él algo que perturba y conmueve. Pero, apresúrese. Porque no es imposible -el Perú es el país de todos los posibles- que una singular conjura de la ignorancia, la estupidez y el fanatismo político acabe con él.

En una entrevista con el diario La República, la escultora Lika Mutal afirmó que no se trata de un monumento al terrorismo, y que el alcalde Ocrospoma le ha asegurado que el monumento no será demolido:

–Él ha manchado el honor de las víctimas inocentes. Cuando supe de estos agravios intenté comunicarme con el alcalde, pero fue imposible. Posteriormente, cuando nos reunimos para dialogar, me dijo que no se iba a demoler el memorial. Esto demuestra que tienen un doble mensaje.

La Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH) está convocando para mañana domingo 21 de enero a una marcha en respaldo del monumento. La marcha ya encontró, por supuesto, voces en contra. APRODEH ha publicado también un comunicado público respaldando el monumento, firmado por una larga lista de intelectuales y personajes de nuestro medio.

¿Por qué tienen que polarizar el debate de esta manera? ¿Por qué convertir un tema de interés nacional en el capricho de unos pocos, un capricho terrorista y criminal? Me resulta demasiado difícil de entender como gran parte de la población nacional, pero más problemáticamente aún, gran parte de nuestra supuesta clase política o clase dirigente, encuentra como algo tan sencillo negar y cerrarse ante lo encontrado por la CVR, enarbolando excusas de orden metafísico como Dios, patria y familia como verdades últimas e incuestionables, pero a las que (1) no se molestan en definir, y (2) no se molestan realmente en seguir. Pero parece ser un golazo político casi asegurado, en tanto la mayoría de la población quiere la pena de muerte, o que se vuelva a militarizar el conflicto terrorista, o militarizar todo: tenemos una maldita formación militarista de obediencia y represión -tanto en el sentido político como en el sentido psicológico-.

La acción política del alcalde Ocrospoma me resulta vergonzosa, pero consecuente con la postura ideológica que representa su partido; pero allí radica precisamente el problema. Es decir, amplios sectores de la población se rasgan las vestiduras por negar todo lo afirmado y encontrado por la Comisión en sus investigaciones (Rey, Cipriani, AP, PAP, las FFAA, etc.), pero en hacerlo no hacen más que evidenciar que de hecho la CVR tiene en gran medida razón: existen fracturas en nuestra sociedad que corren profundamente y que reprimimos y no somos capaces de aceptar. Y así grandes sectores descartan simplemente la opinión y el sentimiento de otros grandes sectores, descalificándolos como simplemente ajenos a la verdad, equivocados. Lo problemático de creer que en efecto existe una verdad, y debo matar a quienes no la compartan -precisamente el problema a partir del cual surge el terrorismo, es un arma que corta en ambas direcciones-.

Esta gente está en posiciones de pseudo-poder con capacidad para la acción colectiva y el diseño y ejecución de políticas públicas, y lo único que realmente hacen es profundizar en las graves fracturas, primero negándolas, y a partir de eso, desarrollando iniciativas que de hecho echan sal en la llaga. Pero no llego a comprender por completo la motivación; supongo que me falta leer a Weber para eso. Mientras tanto, Alan y su séquito informal de esquizoides delirantes se encargan de regresar nuestro país a criterios políticos de los años 50. ¿Y ahora quién podrá defendernos? Nadie; estamos tan incapacitados para la acción política colectiva, que ya hemos sido aculturados para ver cómo nos meten la rata por la tele, mientras nos quejamos mucho pero nos convencemos de que poco podemos hacer. Siguiente paso: nuevas formas para la organización de la acción colectiva.

Salvemos el ojo que llora.

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7 comentarios sobre “El ojo que llora

  1. Estimado señor:
    Quisiera comentarle que estoy en desacuerdo con sus opiniones sobre “El Ojo que llora”. Usted forma parte de un importante sector de personas que tienen una idea preconcebida acerca del monumento y del rol que ha desempeñado la Comisión de la Verdad y creo que nadie los hará cambiar. Pero existimos otras personas que tratamos de acercarnos a los hechos, analizarlos y luego emitir juicios. Estar en desacuerdo con la CVR no significa que yo avale los crímenes que se puedan haber cometido en la lucha contra el terrorismo. Estar en desacuerdo con la CVR no significa que me oponga a un cambio en nuestra sociedad para buscar la justicia. Pero estar en desacuerdo con la CVR me lleva a afirmar que este grupo de trabajo emitió un informe cuestionable en el que se relativiza la naturaleza esencialmente criminal y terrorista de Sendero Luminoso y el MRTA al punto de sostener que SL fue un partido político que utilizó métodos equivocados. Una barbaridad que usted no compartirá, más aún si recordamos que la OEA declaró en 1992 que la banda de Abimael Guzmán era “un grupo terrorista genocida”. Salomón Lerner, Enrique Bernales, Sofía Macher, Carlos Tapia, Javier Ciurlizza, ¿a quién representan? ¿Por qué ellos van a decir quién violó y quién no violó los derechos humanos en el país? ¿Quién les dio la facultad de decidir que en un monumento se incluya, por igual, a víctimas y victimarios, a terroristas y víctimas? Y todo esto sin considerar otros aspectos igualmente importantes como el tema de la intangibilidad del Campo de Marte que fue violada sin escrúpulos por los autores del proyecto o la forma en que se decidió hacer el monumento, sin concurso, a espaldas de la población, etc. Reflexione y quizá hallará un ápice de verdad en lo que acabo de manifestar.

  2. Realmente si creo que usted avala los crímenes que cometió el estado en contra de la “lucha contra el terrorismo”, ya que es bien fácil criticar al débil y estar de acuerdo con el poderoso, y además usted cree que es el único que analiza hechos para para luego emitir juicios.

    El Señor Salomón Lerner, representa al estado, pues fue el Congreso quien le confirió el poder de hacer la investigación y además representa a 50% de peruanos que apoyan el Informe Final de la CVR.

    El monumento no tiene nombres de terroristas, le reto a que me de un solo nombre, porque esto hasta ahora no lo ha hecho ningún medio. Así que le recomiendo analice y luego emita juicios.

    PD: Y ¿de qué rayos habla: “intangibilidad del Campo de Marte”?

  3. Agradezco a ambos los comentarios en torno a lo que es, claramente, un tema polémico, pero sobre todo les agradezco por enfocar la discusión sin polarizarla ideológicamente, que es lo que traté de expresar me parecía lo más problemático del asunto.

    Claramente, mi opinión coincide más con la de Santiago que con la de Iván. Más bien, Iván, lo que me resultad más problemático de tu posición es la creencia de que tú te remites de manera más cercana a los hechos a como podría hacerlo yo o Santiago aquí arriba también. Ciertamente, darle el nombre de Comisión de la VERDAD no fue quizás el mejor camino a seguir (precisamente porque lleva necesariamente a la pregunta, ¿la verdad de quién?), pero no veo por qué si tú mismo, como dices, te acercas a los hechos, los analizas y luego emites juicios, asumirías de plano que yo y miles otros que avalamos y apoyamos el trabajo de la CVR no lo hemos hecho, y simplemente asumimos las 8 mil páginas de documentos como texto sagrado e intangible.

    Sin lugar a dudas, el informe de la CVR es cuestionable en muchos frentes, y es que precisamente su aporte más importante es el poner sobre la mesa de debate temas y problemas de raigambre profunda en nuestra alicaída y confundida identidad nacional, temas que arrastramos de 100, 200, 400 años atrás, y que sin embargo aún no sabemos siquiera cómo darles nombre. Nos cuesta tanto aceptar que lo que el Informe Final diga pueda ser verdad porque nos tenemos miedo a nosotros mismos, tenemos miedo a aceptar nuestra propia culpa. Preferimos seguir la vieja costumbre, muy colonial, muy peruana, de lavar los trapitos sucios en casa y sin alharaca, de esconder el polvo bajo la alfombra, hagamos borrón y cuenta nueva, pues, y que todo siga como si acá no pasó nada.

    Pero en los que sufrieron en carne propia, en los ignorados, los marginados, la misma fuerza reivindicatoria, el mismo reclamo plenamente justificado por atención, respeto y reconocimiento que sigue sin ser atendido, se acumula con cada generación, y si no se atiende a tiempo volverá a explotar no de igual manera, sino peor. El mismo ciclo de atención estacional e ignorancia prolongada se repite con respecto a las poblaciones marginadas del Perú; la misma ignorancia sobre cómo atender a sus reclamos, con represión y violencia por parte del Estado, y negligencia hacia sus necesidades básicas, se repite también. Las 171 conclusiones del Informe Final se leen más como una historia de terror que no es otra cosa que una radiografía de nuestra hipótesis y aborto de nación (te invito a leer las conclusiones generales del informe final de la CVR). La CVR no ha trabajado 9 tomos de apología al terrorismo, sino que en todos esos documentos, entrevistas y cientos de horas de testimonios registrados, ha localizado las heridas más profundas que tenemos y se ha metido en ellas, y es por eso que a todos (y me incluyo a mí mismo) nos resulta tan complicado reconocer que, en primer lugar, estábamos enfermos.

  4. Pingback: Castor Ex Machina
  5. Es inadmisible y de ninguna manera es ético, suponer y siquiera el poder pensar que las piedras con los nombres de senderistas, que fueron criminales y asesinos de la población civil, tengan que estar al lado de las víctimas de la violencia, es decir de campesinos pobres así como de otros miembros de la sociedad civil, muertos, asesinados y torturados cruelmente por las fuerzas diabólicas de Sendero Luminoso.
    Es insultante y denigrante para la dignidad humana de las miles de victimas del terror, ocasionado y originado por Sendero, el hecho que tengan que compartir simbólicamente el mismo lecho de piedras con sus vicitmas, a quienes mataron, aesinaron, liquidaron y pulverizaron, cuando estaban en vida.
    Comparto el mismo sentimiento de rechazo que manifiestan los miembros integrantes de la Asociación de Familiares Víctimas del Terrorismo (AFAVIT); así como de las personas que perdieron a sus familares, cuyos seresqueridos eran miembros integrantes de nuestra gloriosas fuerzas militares y policiales.
    Con ellos sí comparto, el sentimiento de pena, dolor y tristeza tanto con los miembros de la AFAVIT, como con los familiares de nuestros policías y miliatares muertos en combate, por defender y luchar a favor de nuestros derechos y de nuestra libertad, cosaque los senderistas0 querían limitar, una vez llegados a Palacio de Gobierno, pero gracias a Dios, que el pueblo, el Estado de lamano de quien lo representaba en esos momentos, y ante por el esfuerzo de sos nobles soldadoses que pudimos ganar la guerra a las fuerzas del mal de Sendero Luminoso como del MRTA.
    SIN EMBARGO NO COMPARTO ESE MISMO SENTIMIENTO CON LOS FAMILIARES DELOS TERRORISTAS MUERTOS, PORQUE ELLOS DE UNA MANERA U OTRA FUERON LOS CAUSANTES QUE SUS HIJOS, HERMANOS, ENTRE OTROS, SE DESCARRIARAN POR EL MAL CAMINO, YA QUE DE NO HABERSELOS PERMITIDO Y DE CORREGIRLOS A TIEMPO OTRO HUBIERA SIDO EL PROCEDER DE ESOS CRIMINALES TERRORISTAS.

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