“Levelear”

El 2007 es mi último año, con suerte, en la Universidad. Al menos de una primera etapa. Reflexionar al respecto es, comprensiblemente, algo muy complicado, confuso y hasta atemorizante. Interrogante al respecto de qué hacer con mi vida, qué estudiar, en qué trabajar, a qué dedicarse, una serie de cosas vienen a colación sin respuestas particularmente claras y con el agravante adicional de que todo parece estar tanto más cerca.

Entre otras cosas, encontré un artículo de alguna manera tranquilizador que se pregunta, precisamente, ¿qué debería hacer con mi vida? (El artículo está en inglés.) Entre otras cosas, también, busqué uno que otro recurso en torno a una idea loca: pues de hecho, todo este tema de elecciones profesionales y demás es un tema muy vinculado al desarrollo personal. Y se me ocurrió que sería de alguna manera sugerente, quizás hasta más sencillo, enfocar todo este tema como si fuera un juego. Propiamente, como si fuera un RPG (Role Playing Game, o juego de rol) en el cual interpretamos a un personajes que somos nosotros mismos, y el cual tenemos que llevar por el mundo, ganando experiencia, aprendiendo habilidades y mejorando sus atributos para hacerlo más competente en cualesquiera que sean sus (nuestras) funciones particulares.

El tema de cómo la adquisición de experiencia es enfocada en los juegos de rol puede ser vista en sumo detalle en este artículo de Sergio Mascarenhas, “Experiencie: From Fiction to Role Playing Games”. Incluyo esta referencia para ilustrar el sentido en el cual la experiencia es enfocada en los juegos, y poder así vincularla con el mundo real. Me gustaría poder generar una matriz o una aplicación que me permitiera traducir mi vida en estadísticas y habilidades de juego, y de esa manera me permitiera enfocar y desarrollar las habilidades que más me interesan, así como conocer y explorar mejor mis competencias. Todos éstos son temas sumamente vigentes en todo el discurso contemporáneo respecto al desarrollo personal y el diseño de un proyecto de vida personal y profesional. Esto incluye responder a preguntas como a qué quiero dedicarme, para qué soy bueno, qué habilidades necesito y qué habilidades quiero, en qué tengo problemas y defectos, cómo compensarlos; introducir todas esas respuestas en una línea de tiempo, y según eso, plantearse objetivos específicos en el corto, mediano y largo plazo.

Todo esto no es totalmente distinto a la manera como uno desarrolla un personaje en un juego de rol. Uno planifica su personaje, en función a sus atributos naturales, sus habilidades particulares, y la clase en la cual uno quiere desarrollarlo. Como tal, va generando un plan para su desarrollo, va interactuando con el mundo y utilizando sus habilidad para ganar experiencia, y hacerlo mejor, en tanto avanza en el juego, cumpliendo con sus objetivos. Todo este proceso, y su vínculo directo con figuras del mundo real, lo he encontrado muy bien descrito por Scott Young en un post en su blog bajo el título “Personal Development as a Game”. Mi premisa es, entonces, que en este punto específico de mi vida, en el cual me enfrento a lo que el primer artículo que vinculé llama La Pregunta, debo dedicarme, de manera focalizada y en mayor o menor medida específica, a levelear a mi personaje, osea yo, para hacerlo más competente para enfrentarse a nuevos objetivos.

De hecho, todo el rollo del desarrollo personal debe tomarse con pinzas, porque también es un discurso lleno por doquier de frases reconfortantes y mensajes cuidadosamente diseñados para escribir libros de autoayuda y demás engendros de la sociedad contemporánea. Pero el tema en sí no deja de tener importancia, más aún en un mundo tanto competitivo y estresante como es el nuestro -aunque uno se dedique a la filosofía-. Steve Pavlina describe en su blog también la visión de interpretar la vida como un juego, para poder disfrutarla más, pero aunque también sugerente, quizás es demasiado acaramelado o meloso para mi gusto.

¿La conclusión final? No tengo ni la menor idea. Por lo pronto, al menos todos coinciden en la importancia de decidir por uno mismo, y de decidir por algo que le dé a uno plena satisfacción a largo plazo, algo en lo que uno se sienta realizado. Lo cual en mayor o menor medida ya sabíamos, pero no es algo que siempre venga tan fácilmente (especialmente para nosotros en el tercer mundo).

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