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“Mi amigo Rodrigo” (me gusta la ironía de llamarlo así) ha sido entrevistado en el programa Tu Verdad On Line con Fernando de la Flor, en perunet.tv, televisión alternativa por Internet. Primera noticia que existía, la verdad, pero por el URL parece ser algo bastante nuevo.

Rodrigo habla un poco sobre cómo Internet y la tecnología están transformando la cultura y sobre todo la manera como los jóvenes consumen y producen cultura, uno de nuestros temas favoritos de conversación. Es interesante como intuitivamente la conversación gira hacia conceptos como los trabajados por Chris Anderson en “The Long Tail” y demás desarrollos paralelos en torno al tema.

Mucho que comentar mucho.

P.D.: Por razones ajenas a mi conocimiento y paciencia de este momento, WordPress no me deja incrustar el video aquí en el post. Así que sigan el link y los llevará al mismo punto.

Estoy jugando con Twine. Está de moda, parece, buscar darle orden al caos. Y claro, tiene todo el sentido del mundo: demasiada información, demasiada, ahhhhhhh demasiada. ¿Cómo les va a ustedes? Yo tengo más de 1000 elementos por leer en mi Google Reader, suscrito a 138 fuentes RSS. Mi bandeja de entrada no tiene correos sin leer, pero sí varios sobre los cuales tengo que actuar, y agrego 3 diferentes cuentas de correo a través de mi Gmail - otras tantas las reviso independientemente. Luego están las redes sociales, Facebook principalmente, LinkedIn de cuando en cuando, y demás miles de experimentos en los que me suscribo. Otros servicios como last.fm y YouTube y etcétera etcétera etcétera.

El chongo es que nada de esto tiene sentido. Osea, es imposible que procese todo esto y encima lleve una vida semiproductiva, medianamente. Es demasiada información, y por supuesto, crece continuamente y la gran mayoría es ruido y no señal. Nada que me aporte realmente valor. Entonces necesito cada vez más y mejores filtros para descubrir cosas nuevas que me sean relevantes. Encima, todo este consumo ni siquiera me deja tiempo para yo mismo poder producir mi propia información.

Entonces, Twine es uno de muchos agregadores que existen ahora que quieren darle orden al caos. Jalando información de todos lados, creando capas de etiquetas encima del contenido, y además aprovechando aún más capas de redes sociales encima de las capas de etiquetas, la idea es aprovechar la capacidad computacional del colectivo social para darle sentido a la maraña de información. Dicho de otra manera, uno se ahorra tiempo de procesamiento apoyándose en el tiempo y los recursos ya invertidos por los demás, y con el propio tiempo invertido por uno devuelve al colectivo. Es todo muy Borg, pero muy persuasivo.

Sigue siendo un poco confuso y no sé bien cómo utilizarlo, pero tiene todo el sentido, sobre todo en la medida en que se comunique con todo lo demás que existe. Lo bueno de algo como Twine es que no sólo permite conocer recursos, sino también gente asociada a los recursos, y en fin, ofrece una serie de recursos para que los usuarios compartan colectivamente y trabajen en grupo para organizar y compartir conocimiento.

Parece divertido.

No, no es un tema idiomático.

No sé si llegué a mencionar esto, pero hace un tiempo fui a una conferencia en el Goethe Institut, sobre la filosofía de Ludwig Wittgenstein. El formato de por sí fue medio experimental y un experimento interesante, pero lo que más llamó mi atención fueron algunos comentarios sobre la razón por la cual Wittgenstein escribía en aforismos.

Me llamó la atención por una cuestión bien proyectada. Me recordó a Twitter, un servicio que existe de microblogging que le permite uno solamente postear entradas que no excedan los 140 caracteres. Estas entradas pueden actualizarse en cualquier momento, por la web, por mensaje instantáneo o incluso por mensaje de texto.

En otras palabras, Twitter nos obliga a pensar y comunicarnos con aforismos.

Claro, estoy exagerando. En realidad está pensado para cosas muy mundanas como “estoy desayunando” y otras de ese orden, y parece ser una herramienta sumamente útil -asumiendo que tus amigos lo usen- para mantener a la gente actualizada en lo que estás haciendo. Pero claro, como toda herramienta, ofrece el potencial no sólo de ser usado para otros fines más diversos, sino sobre todo, de que la herramienta misma transforme la percepción del usuario por medio de su propio uso. Es decir, al llevarnos por el camino del SMS, del mensaje corto de 140 caracteres, enfatiza la importancia de comunicación corta, rápida, pero al mismo tiempo abre también todo un universo de sutilezas.

Es el tipo de pastruladas que uno puede preguntarse cuando junta Twitter con filosofía.

Por supuesto, creé mi propio twitter, y aunque no lo uso tanto como me gustaría (ni tengo idea de para qué lo uso), soy fanático.

Ya que estamos con los videos…

Esto es totalmente cierto… No sé si es que no estoy “in” por esto, pero los applications de Facebook realmente me valen madre. Simplemente no les encuentro el sentido, claro, pueden ser divertidas algunas, ¿pero no existían ya juegos en la red? ¿Morder zombies? ¿Eso es divertido? Mejor cómprense un Wii.

He visto Super Wall, Fun Wall, Ultra Wall, creo que también Power Wall, y todas son una gran mierda. Para empezar que todas son iguales, y todas están igualmente llenas de forwards estúpidos. ¿Super Poke? ¿Qué diablos podría ser “super” del poke?

Lo peor de todo es cuando abres el perfil de alguien que tiene tantos, pero tantos applications inútiles instalados que la computadora se cuelga por un minuto para procesarlo, y luego ni siquiera se puede encontrar su Wall (el puro, el único) porque está enterrado en el perfil extendido.

Así con todo, sigue siendo mil años luz mejor que la basura de Hi5.

(Vía Tinta Fantasma.)

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