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Hay algo más en lo que la experiencia del blog me ha ayudado significativamente. En la filosofía, tenemos frecuentemente la tendencia de perdernos en un lenguaje excesivamente técnico, excesivamente complicado, y bastante hermético al acceso de forasteros. Aprender a escribir en un tono y con unos términos que hacen nuestro contenido sumamente difícil: personalmente, creo que esto responde, a su vez, a la creencia de que para lidiar con profundos problemas, uno debe también hablar en un lenguaje profundo que refleje la profundidad de lo profundo y ese tipo de cosas. Quizás en la misma medida en que no considero que la filosofía sea una tarea o un trabajo más digno, más enaltecido que los demás, tampoco creo que tenga por qué hablar en un lenguaje más complicado, sólo para iluminados.

Escribir en un blog, en un entorno más informal, y buscando comunicarse con un público mucho más amplio, ayuda muchísimo en términos de aprender a comunicarse más efectivamente. Uno se ve obligado a buscar construcciones más simples, términos más comunes, y a darse cuenta de que, si no puede decirse en términos sencillos, quizás no vale la pena que se diga.

Este cambio de lenguaje es algo que he tratado de incluir también en mis presentaciones. El estilo académico formal que predomina en congresos, coloquios, simposios y demás, es el de leer un texto, un trabajo de investigación formal y rigurosa, citando las referencias en el camino y toda la parafernalia. Pero en las últimas presentaciones que realicé en el Simposio de Estudiantes en la PUCP, escogí cambiar un poco la fórmula, y el experimento fue interesante. Partí de una premisa muy simple: en los 20 minutos asignados, no iba a tener el tiempo necesario ni para (1) leer la totalidad del trabajo que quería presentar, ni para (2) realmente transmitir el resultado de varias horas de lectura, investigación y preparación. En 20 minutos no es posible que la audiencia llegue a captar la totalidad de lo que sea que se quiere exponer. Entonces, en esos 20 minutos lo mejor a lo que podía aspirar era a, (1) brindar un conjunto básico de ideas en torno al tema trabajado, y (2) buscar despertar el interés del público por el mismo tema. Es cierto: ya no estaba tanto presentando una investigación, como marketeando una idea.

El resultado fueron dos presentaciones concebidas de manera diferente, y ejecutas de la misma manera: escogí no leer, sino exponer oralmente. Escogí utilizar el PowerPoint, pero de manera tal que (creo) apoyaba y no perjudicadaba el contenido de lo que iba exponiendo. Y escogí utilizar un lenguaje y una estructura que fueran lo más accesible posible, de tal manera que realmente pudiera compenetrar al auditorio. La experiencia fue sumamente gratificante: porque, a diferencia de oportunidades en las que he leído un trabajo, sentí mucho más cercanamente la relación con la audiencia, y podía ver directamente si estaban o no siguiendo lo que iba diciendo, y eso me permitía hacer modificaciones sobre la marcha. Por lo que podía percibir, la gente estaba más interesada, cuando menos por lo exótico del experimento. Y eso de por sí ya era, creo, un triunfo.

Claro, de hecho tuvo mucho que ver que el experimento estaba inspirado por la idea de que el medio es el mensaje.

Una de muchas hipótesis que requieren de mayor sustento y consideración.

Me preocupa un poco empezar a repetirme a mí mismo, pero es lo que pasa cuando uno empieza a meterse en algo. En otras palabras: viendo que nuestro ordenamiento usual del mundo es hoy menos efectivo, y que en las condiciones actuales somos incapaces de tomar todas las decisiones necesarias, surge la pregunta por qué hacemos entonces, el problema filosófico de cómo nos manejamos frente al mundo y la incertidumbre.

¿Cómo recogemos y procesamos toda esa información que necesitamos para cumplir con nuestra porción de creación de conocimiento, más aún con la de los demás?

En realidad, la tarea se muestra como inviable, y no por eso podemos darnos el lujo de descartarla. Pero entonces debemos sintetizar procesos, resumir y reducir costos de transacción (quizás, sí, a expensas de la profundidad con la cual procesamos la información). La hipótesis extraña que se me ocurre es que este resumen lo realizamos “tercerizando” funciones cognitivas a través del ámbito emocional. Con mayor precisión: emociones y conocimiento no han estado nunca desligados. Pero para lidiar de manera más efectiva con la sobrecarga de información, utilizamos las emociones como árbitro para discriminar el contenido.

De allí, también, que la confianza sea una de las virtudes más apreciadas hoy en día. La confianza que tiene, por ejemplo, una fuente, un referente, un elemento de contenido, que brinda algún tipo de garantía sobre aquello de lo que habla y, como tal, merece sobrevivir a los filtros rígidos de discriminación que aplicamos. Lo que sobrevive al filtro para un análisis ulterior, entonces, no es realmente aquella información mejor evaluada y procesada, sino aquella que sobrevive a un filtro inicial de confiabilidad y relevancia. De esta manera nos vinculamos con el contenido, estableciendo vínculos más bien emocionales donde entran a tallar nuestros deseos e intereses concretos.

Esto arrastra implicaciones a la manera como aprendemos y enseñamos. El procesamiento profundo del contenido no vendrá por su exposición argumentativa y comprehensiva. Por el contrario, para que la audiencia realmente procese el contenido, debe ser dispuesta en el marco emocional adecuado para recibirla. Y debe formar con el contenido no un vínculo de asimilación conceptual, sino uno emocional, de vinculación personal con el contenido. Esto, por supuesto, no suena nuevo, pero nunca está demás redescubrirlo, pues nuestros prejuicios históricos son lo bastante fuertes como para hacernos olvidarlo.

Enseñar, y aprender, en general relacionarse con conocimiento, implica un trabajo emocional de llevar a quien aprende a la disposición emocional adecuada, a generar un interés legítimo por el tema que incite a la curiosidad y a una vinculación más profunda con el contenido. El contenido mismo, entonces, es inseparable de su forma, y así el medio es el mensaje, y la manera como lo expresamos será transformativa de lo expresado y determinante en términos de su supervivencia en las mentes de quien lo recibe.

No lo sé, y yo la estudio.

La pregunta no es tanto por qué nos viene diciendo porque dice muchas cosas, sino más bien por qué nos dice ahora. ¿Qué puede decirnos la filosofía actualmente? Los más crueles dirán que nada, pero si finalmente están leyendo esto algo deben creer que tengo yo que decir y quizás por extensión la filosofía.

Condicionar el pensamiento estrictamente a su utilidad ha sido uno de los peores vicios de la civilización occidental de los últimos años. Que no es lo mismo que decir que el utilitarismo es un vicio de la civilización; por lo demás, me resulta interesantísimo. Pero el juicio de valor que hoy se hace del pensamiento y de las ideas se hace a partir de una concepción sumamente restringida de valor: valor monetario, valor financiero, réditos, rentabilidad.

La filosofía puede decirnos mucho de muchas cosas. Incluso puede ayudarnos a entender mejor una empresa, y existen interesantes experiencias en esa línea, aunque muchos piensen que la cosa no debe ir por ahí. Pero he aquí una idea loca, por lo demás filosófica: ¿qué tal si NO depredamos el mundo con nuestras actividades de consumo y producción, y así NO nos convertimos en una especie inviable en un planeta muerto? Lo dejo como sugerencia en el aire. En fin, con esto nos es más o menos claro que la filosofía, en realidad, puede meterse en muchos lugares, frecuentemente sin ser invitada y frecuentemente también para quedarse.

¿Qué más nos puede decir la filosofía? Pues hoy los dejo con una intuición de los últimos días: la gratuidad. La posibilidad de pensar sin estar atado a ningún marco, método u objetivo específico, sino de poder especular un poco libremente y a partir de ello trazar una serie de asociaciones coherentes. ¿Por qué sería esto importante? Pues porque si no, no hay de dónde pueda surgir la innovación. Si nos limitamos a utilizar las herramientas conocidas sobre problemas conocidos, no hay mucho nuevo bajo el sol. La filosofía nos da un conjunto de herramientas conceptuales para lidiar con problemas que, según la perspectiva, pueden tomarse como problemas filosóficos, a menudo cuando ya se considera que no tienen una solución.  Pero más que eso, nos da la posibilidad de hacer filosofía sin usar esas herramientas, o usando las herramientas sobre las herramientas, o en fin, simplemente jugando libremente para ver qué pasa.

Claro, esto se hace desde un contexto, dentro de una tradición y demás salvedades. Pero saben a lo que me refiero. La filosofía puede hacerse, según una metáfora que escuché el otro día, como una licuadora. Uno mete una serie de cosas, enciende y prueba a ver qué pasa. Si algo nos dice la filosofía desde hace 2500 años, y esto no debería ser dejado de lado, es que esta forma (medianamente) desinteresada de pensar es algo bueno y valioso, que no debería ser dejado de lado porque así lo considere la moda de turno (por más que el turno venga durando unos 200 años).

No sólo los filósofos, sino los humanistas en general, junto con otros sectores de estudiantes y profesionales sobre todo del mundo de las letras, tienen una relación conflictiva con las tecnologías de la información y los recursos informáticos. Su vínculo se reduce, en la mayoría de los casos, a revisar ocasionalmente el correo electrónico, un poco de mensajería instantánea, navegar las web para cosas cotidianas y algunas académicas, y el uso básico del word para redactar documentos y trabajos. Nada del otro mundo.

No es extraño, incluso, escuchar de parte de algunas personas en estos grupos afirmar, con cierto orgullo, que revisan su correo electrónico una vez por semana, o que preparan todos sus trabajos en papel y sólo cogen la máquina para la redacción final, y demás reliquias de guerra de este estilo. La idea del humanista está frecuentemente asociada a un cierto romanticismo decimonónico que no incluía tecnología, y replicar lo más fidedignamente el ascetismo intelectualista es apreciado en muchos círculos como alg valioso, alguien que no ha sido corrompido por la modernidad.

Todo eso está muy bien, claro, pero quisiera evaluar dos razones por las cuales deberían considerar un acercamiento un poco más profundo hacia las TICs (tecnologías de la información y la comunicación), e incluso proponerles algunas alternativas. La primera razón es que el mundo, incluso dentro del submundo académico, está cambian radicalmente y se ve transformado por la tecnología, y quedarse atrás es quedarse fuera. La segunda, un poco más propositiva, es que más que un obstáculo o una corrupción del espíritu, las herramientas digitales y tecnológicas ofrecen una serie de nuevas posibilidades que pueden complementar y hasta enriquecer el trabajo que realizamos diariamente.

Veamos cada una con un poco más de detenimiento.

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Éste es un pequeño experimento que se me ocurrió. Espero que tenga algún sentido. (Si estás leyendo esto desde un lector RSS como Bloglines o Google Reader, sugiero que entres al link del artículo para poder ver el experimento.)

Siguiendo con el tema que en alguna medida me obsesiona, quisiera tratar de aterrizar un poco mejor la realidad concreta de la gestión del conocimiento. Sobre todo, quisiera enfocar herramientas tecnológicas que existen y que bien pueden hacernos la vida más fácil, manejadas adecuadamente; y que, además, están un poco de moda, y es pertinente siempre saber más o menos qué opciones se manejan actualmente para poder seguir el hilo de la conversación.

Entonces, quisiera describir brevemente tres maneras distintas de gestionar el conocimiento: a través de blogs, a través de wikis y a través de RSS. En las próximas semanas, me gustaría y espero poder profundizar un poco más sobre cada una de ellas por separado.

Los beneficios de manejar un blog
En los últimos años, los blogs se han multiplicado exponencialmente -hoy día existen decenas de millones de estas bitácoras virtuales-. El fenómeno empezó como una cuestión muy casual, mayormente con individuos publicando para sus amigos novedades de sus vidas personales. Pero con el tiempo y la explosión de alternativas, los blogs se han ido segmentando cada vez más hasta volverse casi el medio de expresión y comunicación por antonomasia de nuestra época. Se trata de contenido altamente focalizado, actualizado regularmente, y que permite, más que publicar información, tener una conversación con el público visitante.

¿Cómo puede uno gestionar conocimiento con un blog? De alguna manera, es lo que yo he venido tratando de hacer con CxM. Un blog te permite ir recopilando notas sueltas, comentando sobre elementos de información encontrados en la web, planteando hipótesis posibles o registrando temas de interés. La estructura flexible de las categorías te permite ir guardando las notas bajo etiquetas flexibles, con las cuales un mismo elementos puede encontrarse bajo más de una categoría, lo cual le permite a uno trazar, e incluso descubrir, relaciones entre elementos que no había anticipado.

En general, apoyarse en un blog le permite a uno ordenar sus ideas en busca de claridad, pudiendo además acceder a su registro desde cualquier parte, y en el proceso ganándose una voz pública. He aquí lo más importante: esas ideas pueden llamar la atención de gente con intereses similares, cuyas opiniones pueden ayudar a nuestro propio proceso de claridad y aportar con nuevas intuiciones. Con un blog, se vuelve muy sencillo el articular una comunidad con la cual compartir información y desarrollar una conversación a lo largo del tiempo.

El trabajo colaborativo con wikis
Otra experiencia que he tenido oportunidad de probar es el trabajo con wikis, a través del wiki que hemos venido preparando sobre Husserl. Los wikis son más conocidos por ser la base que hace funcionar Wikipedia: una enciclopedia abierta, donde cualquiera puede crear y modificar los artículos publicados. Con millones de artículos, Wikipedia ha superado ya en alcance a la Enciclopedia Britannica, y aunque surgen problemas respecto al vandalismo del contenido y a la información inexacta o tendenciosa, en términos generales la comunidad de editores y usuarios dedicados de Wikipedia hace un muy buen trabajo de vigilar y mejorar el nivel y la calidad del contenido publicado.

Un wiki es una plataforma sencilla de trabajo colaborativo. En él, se crean artículos en torno a un tema específico dentro del marco temático del wiki, y sobre el texto de ese artículo, todos los usuarios del wiki pueden plantear preguntas o comentarios en una página de discusión asociada, o incluso modificar directamente el artículo para hacer cambios, precisiones o adiciones. El poder de un wiki radica en que cada artículo puede vincular dentro de sí a otros artículos, para definir términos o asociar conceptos, y cada artículo es sujeto a la misma mecánica. De esta manera, un equipo o una comunidad pueden empezar a reunir sistemáticamente una base de conocimiento e irla mejorando y expandiendo con el tiempo.

De manera similar que con los blogs, la fuerza del wiki radica en su capacidad para aprovechar los recursos que brinda el generar una comunidad. El enfoque aquí es menos personal, y más comunitario, o más enfocado en el producto. La comunidad dispone así de una herramienta fácilmente accesible a través de la cual compartir información y construir una base colectiva y sistemática de conocimiento.

Información al servicio del usuario (y no al revés)
Uno de los principales problemas de trabajar con la web es que hay demasiada información, cambiando demasiado rápido. Es sumamente complicado seguirle el paso a todo, más aún tener que estar visitando periódicamente sitios web, blogs, y demás fuentes de información en busca de actualizaciones o novedades. Es ahí donde entran las fuentes RSS (Really Simple Syndication): lo que hacen es invertir el sentido de la información, enviándole al usuario una notificación cada vez que nuevo contenido es publicado en la fuente de información a la cual pertenece la fuente RSS.

La siguiente es una de las mejores explicaciones que he encontrado para esto (aunque lo lamento porque esté en inglés :-S):

Uno reúne las múltiples fuentes en un agregador, una suerte de “base de operaciones” a partir de la cual puede acceder a todas las actualizaciones disponibles en todas sus fuentes seleccionadas y leerlas desde una sola estación. Así como blogs y webs ahora manejan casi ubicuamente feeds RSS, otros servicios también están habilitando opciones similares: por ejemplo, calendarios, listas de tareas, canales de video, podcasts, aplicaciones web de todo tipo (por ejemplo, con actualizaciones de actividad en la gestión de un proyecto) están encontrando formas creativas y útiles de manejar las fuentes RSS. Con ellas, el usuario puede mejor manejar los inmensos flujos de información que debe consumir diariamente. Una importante advertencia, sin embargo: este es un recurso adictivo. Después de empezar a utilizarlo, no hay marcha atrás, y uno puede encontrarse consumido irremediablemente por el consumo de información (habla la experiencia personal).

Espero que estas breves consideraciones sean de utilidad para aquellos interesados en el tema o con curiosidad de saber cómo estas herramientas pueden serles de utilidad. En las próximas semanas espero tener la oportunidad de elaborar un poco más sobre cada una de ellas y las diversas posibilidades que ofrecen. Mientras tanto, pueden compartir sus propias experiencias usando estas u otras herramientas en los comentarios.

Una de las máximas predominantes de los tiempos modernos es que no importa tanto qué conoces, sino a quién conoces. Estar debidamente conectado con las personas correctas es un recurso importantísimo: en efecto, en una época en la cual ya simplemente no es posible saberlo todo, ni siquiera saber un poco de todo, es cuando menos importante conocer a alguien que sabe y conoce sobre aquello que uno necesita en un momento dado. Verdad que se me hizo manifiesta cuando, hace unas semanas, me vi forzosamente en la posición de comprar una nueva llanta, sin la menor idea de cuáles eran los criterios o parámetros que debían ser tomados en consideración.

En todo caso, es importante gestionar eficientemente la información de tus contactos, y más aún, mantener un registro de tus intercambios con ellos, y mantenerte al día con lo que hacen o dejan de hacer, lo cual es todo mucha información difícil de seguirle el rastro. Anoche descubrí Highrise, un nuevo servicio de 37 Signals, una de mis compañías de aplicaciones web favoritas (allí arriba junto con Google). Highrise permite no sólo almacenar y accesar fácilmente toda la información sobre tus contactos, sino que te permite ir agregando información de sus últimas actividades o lo último que sepas de ellos, mostrándote un historial de todo lo que sabes sobre cada uno. De hecho es medio complicado de explicar, y quizás sea mejor dirigirlos al tour del servicio, lleno de información interesante.

Hay un plan gratuito que te permite almacenar hasta 250 contactos, que para mi nivel es por lo pronto perfecto. De lo que he venido probando hasta ahora, parece ser una herramienta sumamente útil.

Entre todas las novedades que se dan cada día, habríamos de detenernos infinidad de veces para presentar definiciones para todos los nuevos conceptos que se hacen y deshacen todos los días. Pero en fin, hoy escogí detenerme un momento sobre este concepto a partir de una escueta definición de “mashup” en el blog de Seth Godin, marketero extraordinario.

Y es que, definitivamente, es un concepto complicado porque es uno de esos cuya realidad cambia lo suficientemente rápido como para hacer esta definición ya obsoleta. Se trata de uno de los subproductos más interesantes de la cultura del remix, del acceso abierto y de la sobrecarga de la información: extraer información o datos de múltiples fuentes, filtrarlos cruzarlos, y tener como resultado una única fuente de información nueva a partir de las originales. Las posibilidades son múltiples, por no decir infinitas. Cosas como el “Grey Album” de DJ Danger Mouse, un disco de mezclas entre el “White Album” de los Beatles y el “Black Album” de Jay Z. O como este increíble video satírico de la conexión Bush-Blair:

El punto es que los mashups representan toda una nueva cultura en lo que a medios de comunicación se refiere, una nueva cultura que ha sido hecha posible por la masificación de recursos tecnológicos fácilmente accesibles por una cantidad enorme de personas. Así, usuarios principiantes pueden fácilmente convertir fuentes de información unidimensionales, estrictamente lineales, en medios interactivos, dialógicos, reconstructivos. Todo se somete, digamos, a discusión, todo está abierto a reinterpretación y transformación. Y sin embargo, nuestro aparato jurídico-institucional no está preparado para tolerar, mucho menos fomentar, este tipo de comportamientos creativos.

Entonces, ¿qué es un mashup? Una mezcla. Coger diferentes tipos de elementos de contenido, juntarlos en función a un objetivo particular, y crear algo nuevo. Es una forma de remezclar, utilizando facilidades tecnológicas que vuelven el tema accesible a usuarios neófitos. Es crear soluciones propias a diversos problemas, utilizando como herramientas y bloques de construcción las soluciones y los contenidos de quienes vinieron antes que nosotros.

Este artículo en el blog de Steve Rubel muestra varios tips o hacks para sacarle el máximo provecho al uso de Gmail (al cual he confesado antes mi devoción). Rubel dixit:

Sin embargo, en las últimas semanas he empezado a usar Gmail como mucho más que un host de correo electrónico. Con sus enormes cantidades de almacenamiento, velocidad y tremendas capacidades de búsqueda y etiquetado, puedes transformarlo en un centro personal de operaciones disponible desde cualquier computadora o dispositivo portátil. Cuando uno libera este potencial y combina Gmail con otras herramientas, se vuelve quizás en el sitio más esencial jamás desarrollado. [Traducción mía]

Seguidamente pasa a detallar diversos tips para convertir a Gmail en una base de datos personal, para recibir actualizaciones de noticias en tiempo real, almacenar marcadores automáticamente, manejar calendarios y listas de pendientes, y para publicar a blogs directamente desde Gmail. Con lo cual uno puede centralizar gran parte de su actividad personal de información en la web en una misma base de operaciones, jugando con combinaciones de Gmail y otras herramientas disponibles en la web.

Otra novedad de Gmail es su nueva capacidad para recibir correo de otras cuentas que uno pudiera tener con conexiones POP3, con lo cual uno puede perfectamente centralizar toda su actividad de correo electrónico en la interfase del Gmail, con todas sus prestaciones.

Uno pensaría que Google me paga por hablar de Gmail a cada rato, pero no, no tengo tanta suerte :-(.

Encontré algunos enlaces sobre los cuales quisiera volver luego, en algún momento, para comentar algunas cosas (cuando tenga tiempo de leer todas sus referencias, quizás), mientras buscaba más información en blogs sobre gestión del conocimiento. Los dejo anotados para luego.

Disculpen por tener las referencias casi siempre en inglés, pero es el idioma en el que más abunda la información. Quizás en algún momento sería pertinente hacer un compilado con lo mejor y traducirlo para mejor referencia.

No entraré en mucho detalle en las miles de consideraciones posibles que pueden tenerse respecto a Wikipedia. Particularmente quiero compartir un enlace que encontré a un proyecto de un estudiante en la universidad de Harvard que construye listas de lectura inteligentes a partir de los artículos de Wikipedia respecto a un tema (llegué al artículo en cuestión a través de un enlace en un blog sobre gestión del conocimiento). El sistema extrae información de libros y artículos referencias en los artículos de Wikipedia vinculados al tema solicitado, y a partir de su frecuencia determina, también, el orden de lectura que debería seguirse para leerlos.

A Wikipedia suele acusársele frecuentemente por no ser una fuente confiable de información, por no brindar una perspectiva adecuada de los temas, por simplemente estar equivocada y por no poderse depende realmente de ella para una investigación. Lo que nunca me quedó del todo claro es por qué tanta gente está tan dispuesta de buenas a primeras a depender de una enciclopedia para realizar sus investigaciones, cuando deberían acudir metódica y sistemáticamente a fuentes primarias y secundarias, corroborando sus datos y analizando sus fuentes siempre. Una enciclopedia, y tanto más Wikipedia, no es más que un punto de partida para ubicarse en el amplio panorama en torno a un tema, y donde buscar mayores referencias para seguir investigando.

Esta herramienta de construcción de listas de lectura inteligentes es un claro ejemplo del potencial que existe para algo así. Wikipedia no es en sí misma información definitiva, sino que en ella encontramos referencias y sugerencias para seguir buscando más información, y con una herramienta así podemos darle sentido a esa información y estructurar nuestro acercamiento a la adquisición de información y conocimiento. Pero pensar que Wikipedia, o cualquier enciclopedia por sí sola, es una fuente definitiva de información, es un comportamiento de investigación poco metodológico y por lo demás irresponsable.

Creo que no he tenido oportunidad de decir esto antes, pero ahora es un buen momento. En mi opinión, Gmail es el mejor servicio gratuito de correo electrónico que existe actualmente en el mercado. Hotmail y Yahoo Mail, en términos de calidad, funciones y beneficios, están detrás por lejos. Gmail no sólo ofrece 2,8gb de espacio de almacenamiento (y contando) -no fue sino hasta después de que apareció Gmail que Yahoo y MSN mejoraron su oferta a 1gb-, sino que tiene un excelente filtro de spam (algo de lo que Yahoo carece dolorosamente), una interfase cómoda y suave, y es bonito. En fin, el equipo de Gmail acaba de colgar en Youtube un serial bajo el título de “Gmail Theater”, pequeños sketches donde explican las principales razones por qué usar Gmail, junto con el anuncio de que cualquiera puede suscribirse gratuitamente a una cuenta, así que pruébenlo y optimicen su experiencia de correo electrónico.

A continuación los 4 actos del Gmail Theater.

Sigue leyendo para ver los 3 actos restantes.

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En el último par de horas (cuando de hecho debería estar trabajando :S) he estado revisando algunos nuevos recursos que he encontrado en Google a los cuales no les he prestado antes suficiente atención. En primer lugar, está el historial de búsqueda de Google, un servicio a través del cual uno puede mantener registradas sus búsquedas en Google, así como los vínculos dentro de los resultados a los cuales uno ingresa. Según parece, aunque todavía no puedo verlo por mí mismo, incluso esto permite también tener acceso a un muestreo de tendencias dentro de las búsquedas propias. ¿Para qué sirve esto? Se me ocurre que viendo las tendencias y relaciones entre las búsquedas, uno podría encontras vínculos y conexiones que probablemente no había tomado en consideración antes, y así encontrar un nuevo camino por el cual desarrollar la búsqueda. El servicio también incluye integración con los marcadores de Google, pero a pesar de que el Google Reader ha conseguido que deje de revisar mi Bloglines por varias semanas, me daría mucha pena que ocurriera lo mismo con el finamente ejecutado del.icio.us.

La otra novedad es que después de mucho tiempo he regresado a revisar los Grupos de Google, y me he encontrado con una nueva interfase y con una serie de nuevas características. No he tenido oportunidad aún de revisarlo mucho, pero lo que sí es ciertamente sorprendente es la cantidad abrumadora de información (información, no conocimiento necesariamente) que existen en estos archivos, y es un recurso que tengo que adaptarme a explotar. Explotarlos es mucho más sencillo teniendo la búsqueda de Google a la mano, pero quizás lo más increíble es como, creo a partir del magro historial de busquedas que voy construyendo, la herramienta de grupos es capaz de recomendarme, sin mayor información, diferentes grupos que considera podrían interesarme. Es como para sentirse querido.

Indagando un poco en los grupos encontré un sujeto que anunciaba su wiki sobre formas de aprendizaje y la influencia de nuevas tecnologías, que me pareció relevante chequear (de hecho es un tema sumamente cercano al que busco trabajar aquí). Aunque no encontré mucho contenido en el wiki de utilidad, sí encontré el siguiente video producido por el grupo Digital Ethnography, que resume muchas ideas sobre la influencia cultural de las nuevas tecnologías, así que para los que aún no la tienen muy clara (yo incluido), a continuación el video.

Bienvenido

Este blog busca preguntarse por el sentido de la filosofía en el mundo contemporáneo. Desde qué sentido tiene, hasta qué problemas encuentra y cómo los enfoca, pasando por lo que eso significa para los filósofos, se me ocurren una serie de respuestas experimentales a partir de mi experiencia personal. Si te gustan o no, me encantaría saber tu opinión sobre ellas.

Comenta cualquiera de los artículos y procuraré responderte, o puedes enviarme un correo electrónico si tienes enlaces o información relevantes, o simplemente quieres opinar. Si quieres leer más, sugiero empieces por la partida. Allí verás el tipo de problemas en los que me he enfocado, y cómo puedes participar de ellos.

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