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Me tomo unos días libres y al volver es sorprendente lo difícil que es recuperar el ritmo de actualizar el, o los, blog(s). Así que se me ocurrió que empezaría por algo fácil, y ya que empiezo a ver por todos lados que la gente recomienda sus cinco blogs por el BlogDay, se me ocurrió empezar por ahí. Cinco cosas interesantes que recomiendo para aquellos interesados en los temas del blog, ninguno de los cuales, estoy seguro, resultará una sorpresa.
1. El blog de Henry Jenkins. Ex-director del programa de Comparative Media Studies en MIT (mi posgrado soñado), ahora se ha movido a la University of Southern California. Jenkins ha sido llamado algo así como el “nuevo McLuhan”, y sus reflexiones sobre medios de comunicación y el impacto cultural de nuevas tecnologías están entre lo menos ingenuo y lo más refrescante que se puede encontrar en la academia. Esperen largos posts repletos de ejemplos oscuros tomados de la cultura popular.
2. Adaptive Path. Consultora de diseño en San Francisco, Adaptive Path lleva el concepto del diseño un paso más allá, al diseño mismo de la experiencia. En su blog, experimentan con conceptos y comentan experimentos conceptuales en el uso del diseño y productos cotidianos que realmente vale la pena tener en consideración.
3. Sleeping alone and starting out early. Blog de Jenna McWilliams, antes del Project New Media Literacies en MIT, ahora se ha mudado a estudiar un doctorado en educación en la universidad de Indiana. Ideas contraintuitivas respecto a los nuevos medios y la manera como están transformando la educación, que son más que bienvenidas.
4. El regreso de La Buena Onda. La ex-batería fina reaparece después de tomarse un break con un poco de todo en el espectro circular entre la filosofía y la curiosidad.
5. La paloma coja. Fotolog supreme.
A pesar de tener como 200 suscripciones, me ha costado tanto hacer esta lista que siento que tengo que leer más blogs. Soy un information junkie total.
Pasé mucho de mi infancia robando horas a una conexión RDSI cuando era una de las pocas opciones existentes en Lima para tener un acceso dedicado a Internet. No se podía hacer mucho, pero pasaba mis horas, sobre todo, jugando una y otra vez con la idea de ser hacker. Descargué cientos de archivos TXT con codificaciones extrañas e imprimí quizás miles de páginas sobre el tema. Era joven e ingenuo, claro, y mucho más de lo que aprendí en esa época sobre efectivamente ser un hacker lo aprendí sobre la cultura hacker que en eso momento predominaba con mucha más fuerza en la web. Creo que ese conocimiento, sobre todo esa edad, sirvió mucho para formar varias de las ideas que tengo hoy día.
Me he estado topando últimamente con varios de los textos que leí entonces, de nuevo. Y creo que vale la pena mencionar y recomendar varios textos de antaño sobre ética y cultura hacker que empezaron a surgir por entonces, y que han servido como la espina vertebral ideológica de la cultura digital que conocemos hoy en día. Así que aquí una pequeña lista de algunos textos que son, me parece, ahora también clásicos.
The Hacker’s Manifesto. Publicado por el hacker The Mentor en la revista Phrack, en 1986, se trata de uno de los primeros documentos donde se articula una visión primigenia de los valores de la cultura hacker, que desde entonces hacía un esfuerzo importante por distinguirse de los crackers, los piratas informáticos que les daban mala fama. La cultura hacker intentaba estructurarse en torno a una ética de la meritocracia, del descubrimiento y de la experimentación, de la idea de que la realidad y la información estaban allí para jugar con ellas, si uno tenía las habilidades y el conocimiento para hacerlo. Y si no los tenía, pues podía conseguirlos.
This is our world now… the world of the electron and the switch, the beauty of the baud. We make use of a service already existing without paying for what could be dirt-cheap if it wasn’t run by profiteering gluttons, and you call us criminals. We explore… and you call us criminals. We seek after knowledge… and you call us criminals. We exist without skin color, without nationality, without religious bias… and you call us criminals. You build atomic bombs, you wage wars, you murder, cheat, and lie to us and try to make us believe it’s for our own good, yet we’re the criminals.
Yes, I am a criminal. My crime is that of curiosity. My crime is that of judging people by what they say and think, not what they look like. My crime is that of outsmarting you, something that you will never forgive me for.
En esa misma dirección, uno de los documentos más interesantes para entender cómo los hackers se ven (o se veían) a sí mismos, es How To Become A Hacker, de Eric S. Raymond. Raymond no sólo es un desarrollador importante en el mundo del software libre, sino que tiene también excelentes ensayos sobre cultura digital, tecnología y libertades civiles. En HTBAH, Raymond describe la actitud general que define la personalidad del hacker:
1. The world is full of fascinating problems waiting to be solved.
2. No problem should ever have to be solved twice.
3. Boredom and drudgery are evil.
4. Freedom is good.
5. Attitude is no substitute for competence.
Comprenderán entonces por qué, al ver el asunto así descrito, empecé a pensar que la ética hacker no era tanto definida por el objeto de estudio o de manipulación, sino más bien por la actitud o la aproximación – lo cual tiene mucho que ver con la manera como he venido a entender que cobran sentido los problemas filosóficos. Otros dos excelentes ensayos de Raymond son A Brief History of Hackerdom, que describe el panorama del mundo y la cultura hacker en su periodo ochentero, cuando la cuestión recién empezaba a emerger, y, sobre todo, The Cathedral And The Bazaar.
TCATB es, realmente, un libro, disponible libremente en varios idiomas incluyendo una traducción al español, y es el trabajo más popular de Raymond. Es un texto fascinante, donde Raymond describe los modelos de desarrollo de software de la comunidad del software libre comparado al modelo de los desarrolladores comerciales. Software de empresas como Microsoft se construye como se construye una catedral: se planifican los recursos, se hacen planos, pruebas, modelos, luego se ejecutan los planes intentando mantenerse lo más cercano posible a lo previsto, y finalmente se tiene un gran aparato colosal cuyos diseñadores conocen íntimamente. En cambio, el modelo de desarrollo de software que ha sido popularizado por Linux ha sido radicalmente diferente:
El estilo de desarrollo de Linus Torvalds (“libere rápido y a menudo, delegue todo lo que pueda, sea abierto hasta el punto de la promiscuidad”) me cayó de sorpresa. No se trataba de ninguna forma reverente de construir la catedral. Al contrario, la comunidad Linux se asemejaba más a un bullicioso bazar de Babel, colmado de individuos con propósitos y enfoques dispares (fielmente representados por los repositorios de archivos de Linux, que pueden aceptar aportaciones de quien sea), de donde surgiría un sistema estable y coherente únicamente a partir de una serie de artilugios.
Y, de nuevo, resultará evidente a muchos que esta lógica no solamente se aplica a la construcción de sistemas operativos o de software en general. De hecho, esta descripción refleja mucho de la manera como nuestra concepción del mundo ha venido a ser transformada en los últimos años: hemos pasado de creer en grandes ideologías y complejas representaciones del mundo que le daban sentido articulado a la totalidad de la realidad, a construir más bien modelos temporales, cambiantes, evolutivos cuyo propósito principal es adaptarse a nuestras necesidades cambiantes. Raymond está prácticamente describiendo, en términos técnicos, el cambio filosófico que ha significado pasar de modelos representacionalistas, totalizantes de la realidad misma, a concepciones más bien heterogéneas, experienciales del mundo, construcciones colectivas que utilizamos para darle sentido y significado a la experiencia cotidiana.
Otro muy interesante ensayo que permite mapear la manera como diferentes herramientas nos aportan no sólo diferentes aproximaciones a su creación, sino también diferentes actitudes y personalidades, es el ensayo de Neal Stephenson, In The Beginning Was The Command Line (el artículo original de 1999 cuenta con un comentario actualizado de Garrett Birkel del 2004). Stephenson se concentra en el universo de los sistemas operativos, básicamente describiendo las diferentes actitudes que sistemas como Windows, Mac OS, Linux o BeOS despiertan en sus usuarios, y por qué reflejan diferentes características. Es interesante, también, porque plantea una serie de consideraciones sugerentes en torno a las diferentes maneras como la interacción entre usuarios y máquinas se estructura.
Todos estos textos clásicos son muy interesantes, y de lectura muy recomendada a todo aquel que esté interesado en conocer un poco más de las raíces culturales del mundo digital desde el submundo hacker, mucho de lo cual ha terminado influenciando enormemente las herramientas que usamos hoy día (finalmente, las personas que construyeron esas herramientas se formaron a partir de muchas de estas referencias.
¿Ya visitaron el Laboratorio de Videojuegos de Lima? Aquí un poco de autobombo con algunas de las novedades que han habido por allí en las últimas semanas – siempre pueden visitar la presentación que hice aquí o la autopresentación del propio LVL.
- Jugar a las noticias, videojuegos utilizados para difundir información.
- Fusión de géneros, transgresiones e innovaciones en los géneros de videojuegos.
- LVL en Perú21, vía la columna de Marco Sifuentes.
- El arte del diseño de juegos, sobre el trabajo de Chris Crawford con los videojuegos como nuevas narrativas.
- ¿Es posible ser diseñados de videojuegos?, con comentarios sobre los retos de volverse diseñador de juegos.
- Ciencia, religión y Final Fantasy X, uno de los temas recurrentes de la saga FF.
- Estudios sobre videojuegos en el Perú, buscando referentes en el espacio local.
Con suerte, cuando la carga de trabajo baje un poco, podremos empezar a pensar también en los primeros eventos y reuniones del LVL. Stay tuned.
La serie de posts que he ido soltando en los últimos días carecen, en su mayoría, de referencias bibliográficas y de las ideas que he utilizado – y esto un poco intencionalmente, pues quería utilizar la oportunidad para hilar ideas más que para documentar el proceso. Pero creo que sería buena idea detallar un poco más claramente de dónde viene mucho del material que he groseramente remixeado en este proceso, como quien, además, sigue compilando recursos útiles para pensar la tecnología. Prefiero dividirlo en función a las mismas secciones para que se agrupen mejor las ideas por temas.
Extensiones de nuestros sentidos
- El marco principal viene de la idea de que “el medio es el mensaje”, de Marshall McLuhan, en su críptico libro Comprender los medios de comunicación. McLuhan, Marshall, Understanding Media: The Extensions of Man, Routledge, London, 2002. Hay una edición en español de la editorial Paidós.
- Otras ideas centrales vienen del trabajo de Henry Jenkins, quien ha sido llamado el “nuevo Marshall McLuhan”. En particular, sus ideas sobre narrativas transmediáticas y sobre la convergencia mediática que tienen mucho parentesco con la idea de la hibridación en McLuhan. Jenkins, Henry, Convergence Culture: How Old And New Media Collide, New York University Press, New York, 2006. También hay edición en español de Paidós.
- McLuhan también provee una muy interesante lectura del rol de la imprenta y la cultura del texto en la cosmovisión occidental. McLuhan, Marshall, Understanding Media: The Extensions of Man, ibíd.
- Alvin Toffler, siguiendo una línea un poco similar, esquematiza el proceso de desarrollo de Occidente a partir de tres era en función a la tecnología predominante. Toffler, Alvin, La tercera ola, Ediciones Nacionales, Bogotá, 1980. Hay una versión en línea del libro.
- José Luis Brea identifica cómo el cambio tecnológica transforma nuestra actitud hacia la cultura – en vez de almacenamiento, nos volvemos nodos de procesamiento. Él lo llama cultura RAM, pero me parece mucho más comúnmente referido como cultura R/W. Brea, José Luis, cultura_RAM: mutaciones de la cultura en la era de su distribución electrónica, Gedisa, Barcelona, 2007. Más información en la web del libro.
- El excelente libro de David Weinberger sugiere que hay una íntima conexión entre las limitaciones que tenemos para almacenar y acceder a la información y nuestras concepciones sobre el conoimiento. Weinberger, David, Everything Is Miscellaneous, Holt Paperbacks, New York, 2008. Hay disponible en línea una charla de Weinberger sobre los temas de su libro.
- María Teresa Quiroz recoge la importancia de desarrollar nuevas competencias y repensar la educación para ajustarla al cambio tecnológico. Quiroz, María Teresa, Aprendiendo en la era digital, Fondo de Desarrollo Editorial de la Universidad de Lima, Lima, 2001.
- Pierre Levy, en una obra titánica, empieza a trabajar el concepto de la inteligencia colectiva y el valor de los vínculos sociales para el conocimiento. Levy, Pierre, Inteligencia colectiva: por una antropología del ciberespacio, Organización Panamericana de la Salud, Washington, D.C., 2004. Hay una versión electrónica completa disponible.
- Erving Goffman introduce la idea de que la identidad es una performance asociada al contexto, donde comunicamos sobre nosotros muchos más de lo que pretendemos. Goffman, Erving, La presentación de la persona en la vida cotidiana, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1994.
- Paula Sibilia empieza a estudiar en detalle la idea del voyeurismo y exhibicionismo propios de las cultura digital y las redes sociales. Sibilia, Paula, La intimidad como espectáculo, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2008.
- El proceso de globalización es recogido por Manuel Castells en la manera como moviliza a grupos e identidades particulares a articularse en respuesta. Castells, Manuel, La era de la información, Siglo XXI Editores, México, D.F., 2008.
Una nueva lógica de participación
- Primero en un famoso artículo y luego en el libro, Chris Anderson sentó la base para entender la manera como funcionaba la nueva economía de distribución digital de contenidos. Anderson, Chris, The Long Tail: How The Future Of Business Is Selling Less Of More, Hyperion, New York, 2006. El artículo original en la revista Wired que antecedió al libro se encuentra traducido en línea. También se puede encontrar el artículo sobre su nuevo libro, de lectura imprescindible.
- Clay Shirky explica cómo la tecnología ha modificado los costos que asociamos a ciertas acciones, haciendo posible nuevas maneras de organizar grupos y acciones colectivas. Shirky, Clay, Here Comes Everybody: The Power Of Organizing Without Organizations, Penguin Books, New York, 2008. La charla de Shirky el 2005 en TED es una buena introducción a los temas del libro, y tiene subtítulos en español.
- En un genial trabajo, Lawrence Lessig analiza la manera como la cultura digital de la apropiación y la transformación se está construyendo en gran medida al margen de una legislación que no está a la altura de su época. Lessig, Lawrence, Free Culture, The Penguin Press, New York, 2004. Hay una edición libre del libro disponible en línea, así como una traducción completa al español.
Una breve nota sólo para dar la bienvenida al mundo bloggero a un par de novedades en la escena filosófica – totalmente arbitrarias, claro, novedades de las que me entero por ser más cercanas.
Primero, está el nuevo blog de Daniel Luna, Vacío, donde está reuniendo apuntes no solamente de filosofía sino también de ciencia política. Ahora tiene, entre otras cosas, una serie sobre la enseñanza de la filosofía que está interesante como perspectiva histórica.
Segundo, el nuevo blog TBPD (To Be Philosophically Determined), de Martín Valdez (a.k.a. Zimmerman) y cía., aunque por ahora la cía. creo que se está haciendo esperar. Martín ha empezado, como no podría ser de otra manera, con la ética kantiana.
Siempre es gratificante ver más personas que se animan a experimentar el quehacer filosófico vía un medio que brinda una experiencia diferente como el blog. Así que prometo estar atento a ver cómo se van dando los resultados.
Me di cuenta de que los enlaces de mi blogroll (en la barra de la izquierda) estaban recontra desactualizados. Examiné un poco mis “trends” en el GReader para ver qué cosas leo más y qué blogs considero que valen la pena recomendar. Hay muchos más y múltiples criterios, claro, pero he hecho una pequeña selección de aquellos que van con los temas de este blog o aquellos que simplemente van.
De todas maneras, la unidad “blog” puede ser demasiado en algunos casos. Hay varios posts de varios blogs que a menudo valen la pena leerse, así que si por alguna razón les interesan más recomendaciones de lectura, pueden suscribirse al feed RSS de mis elementos compartidos en Google Reader. Espero que valga la pena.
El Simposio de Estudiantes de Filosofía de la PUCP es definitivamente mi laboratorio favorito. Es un espacio organizado y articulado por estudiantes de la especialidad con el apoyo del Centro de Estudios Filosóficos de la PUCP, y es una de las pocas oportunidades que tenemos en el año de presentarnos mutuamente cosas en las que estamos trabajando o que nos interesan. Cierto, no es perfecto: sería bueno que hubieran más ponencias, sería bueno que hubieran más preguntas, pero es un trabajo en progreso de varios años que ha ido evolucionando con el tiempo.
El asunto es que ya está en marcha la organización del V Simposio, programado para fines de este año, y como novedad, los organizadores han creado desde ya un blog donde han abierto la discusión a propuestas y sugerencias sobre cómo organizar el simposio de este año. La primera cuestión en la agenda es, por supuesto, la siempre polémica discusión sobre cuál será el tema del simposio. Tengo que confesar que me encanta la idea – una especie de behind-the-scenes de cómo va cuajando esta cuestión, y abre la posibilidad a que el resultado sea algo con lo que aquellos que solemos estar más en la periferia nos sintamos más involucrados. Además, y sobre todo, de que promete ser algo sumamente divertido (no sólo de filosofía vive el hombre).
Por supuesto, mi primera pregunta fue dónde quedábamos aquellos que ya no somos formalmente hablando “estudiantes de filosofía”. La respuesta llegó de parte de uno de los honorables miembros de la honorable comisión organizadora:
Estudiante de Filosofía es todo aquel que coge un texto (tratado, poemario, publicación virtual, etc.) y le da vueltas y vueltas, cual pollo a la brasa. No son una sarta de cursos, sino una forma de ser. Los que así somos, lo hemos sido antes y lo seremos después de la universidad. Así habló Zarathustra.
Así que no se diga más. La cuestión está abierta y las sugerencias son bienvenidas, y desde ya, como bien saben los honorables miembros de la honorable comisión, cuentan con esta humilde tribuna para la difusión que pueda brindarles y con la ayuda que pueda ofrecerles.
Y bueno, ya que estamos en el business, un poco de ego trip: las presentaciones que hice en el III Simposio en el 2007, y en el IV Simposio el año pasado. Aquí está tu simposio.
No soy muy aficionado a la religión… nada, la verdad. Las navidades son de por sí lo suficientemente pesadas como para recargarlas de contenidos religiosos. (De hecho, no deja de sorprenderme cómo se ofenden personas religiosas -cristianas, particularmente- ante la intromisión de lo ateo en el discurso de lo público, pero no es analógicamente problemática la intromisión de lo religioso en el mismo espacio compartido. Y no, el argumento “siempre ha sido así” no me convence.) Aún así creo que es un poco inevitable reconocer que la religión, como tema, resulta un poco inevitable: sobre todo en la medida en que, especialmente en los últimos años, la experiencia de lo religioso y la “religiosidad” (en toda su amplitud New Age y post-New Age) se han vuelto dimensiones de particular importancia. Es decir: mucho más allá de las tres grandes religiones que tienen cientos de años, hoy es un tema más interesante preguntarse por la particularidad de una cierta experiencia religiosa que no pueda propiamente enmarcarse dentro de un conjunto ordenado de reglas sobre cómo vivir la vida o alguna forma de moral empaquetada.
Esto es, me parece, un sentido mucho más interesante para enfocar lo religioso como experiencia, en lugar de verlo desde su dimensión, digamos, catecista. Pero que no deja de ser una perspectiva injusta y problemática: en el caso del cristianismo católico, por ejemplo, es en la práctica difícil pensar en algo así que no se dé a través de la institucionalización de la iglesia. Al mismo tiempo que no es propiamente la experiencia cotidiana que tienen los creyentes de a pie, e incluso, podríamos decir, quizás ni siquiera es el tipo de experiencia que quieran tener (si asumimos que, en general, la religión pasa como una cuestión de tradición que no busca ser problematizada). Es un problema abierto que se sigue discutiendo desde diversos frentes, aún cuando tal cosa como “filosofía cristiana”, como decía Heidegger, sea algo así como decir “hierro de madera”.
En todo caso, uno de los más adeptos a la dimensión del hierro de madera es Raúl Zegarra, quien entre otras cosas estudió filosofía conmigo en la PUCP. Raúl viene trabajando estos temas desde hace tiempo y aunque no estamos de acuerdo en muchas cosas (como la consistencia entre el pensamiento de Kierkegaard y el Gran Tornillo de Rayuela), tiene una serie de ideas interesantes al respecto del problema -ideas que probablemente lo lleven a la excomunión, pero creo que no parará hasta conseguirla-. Raúl ha lanzado un nuevo blog, Sagrada Anarquía, y supongo (espero) que él sabe mejor de lo que habla:
Creo con firmeza que en la cultura posmoderna conviene una lectura renovada de la religión atendiendo a lo que pasa en nuestro entorno. La tesis es que no hay motivo de temor a lo posmoderno. Trataremos de demostrar que la experiencia religiosa es profundamente enriquecida por la aparente anarquía de sentido y verdad de este, nuestro mundo de supuesto sinsentido. Se trata, en efecto, de una travesía extensa que nos llevará de la teología al lenguaje, del lenguaje a la filosofía, seguro también al cine y, sospecho, al arte. Emergerá, indudable, el silencio y, más de una vez, tocará lidiar con lo inefable.
En fin, supongo que el asunto dará para discusiones tanto virtuales como en los lugares donde propiamente se juega la religión, léase chifas y bares alrededor de la ciudad.
Primero iba a ser uno, luego dos, luego tres posts a partir de cosas que encontré en Boing Boing, así que decidí juntarlo todo en uno solo.
A partir de hoy, todos los episodios de todas las temporadas de South Park están disponibles en línea. Legal y gratuitamente. Los creadores del show, Trey Parker y Matt Stone, junto con Comedy Central, han lanzado una nueva versión del sitio de South Park desde donde pueden verse todos los episodios, incluso pueden incrustarse en sitios web.
En Oregon, un hombre transexual está embarazado. Casado con su esposa Nancy, mantienen una relación perfectamente normal -sin problemas legales para su matrimonio, además-. Pero aunque él ha tenido terapia hormonal de testosterona para definir su sexo, mantuvo sus “derechos reproductivos”. Así que decidió llevar al bebé.
Un artículo de la revista Mechanic Illustrated de 1968 se planteaba la pregunta, “¿Cómo serán las cosas en el año 2008?“. Fallaron por bastante.
Por algo Boing Boing se proclama como “un directorio de cosas maravillosas”.





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