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Algunas novedades cortesía del boletín de noticias de la PUCP…

Jueves 15 de mayo, el artista Jota Castro está organizando… cómo se llaman estas cosas… un “proyecto artístico” en la playa Redondo en Miraflores, “La palabra de los mudos“. Se trata de una concentración de gente a las 11:30am, en torno a “las barreras de la comunicación y la necesidad de inclusión para el surgimiento de un escenario global integrado. La preconcentración es a las 10am en la Bajada Balta, y si se inscriben a través de la página web pueden incluso conseguir transporte gratuito desde varios puntos de Lima.

Cornelia Parker, artista inglesa, está presentando su muestra Never Endings en el Museo de Arte de Lima. Por ahí me han dicho que está muy buena, y en fin, me llamó la atención el “muñeco cortado por la mitad con la misma guillotina que cortó la cabeza de María Antonieta”.

Otra muestra, ésta sobre arte peruano contemporáneo, es Tener Lugar. Experiencia, Acontecimiento, en el Centro Fundación Telefónica. Ni siquiera me voy a molestar en darle vuelta filosófica al título… En fin, hay días con visitas guiadas de los propios curadores de la obra, lo cual suena interesante.

La galería 80m2 -que además funciona en el mismo edificio en el que yo trabajo- ha inaugurado dos muestras: Insumisión, de Herbert Rodríguez, en su sala I, y Toma Urbana #2, de Renzo Núñez-Melgar, en su sala II. Lo francamente increíble (y un poco vergonzoso) es que a pesar de que paso por la puerta de la galería todos los días de mi vida (bueno, casi todos), nunca me he tomado el tiempo de entrar. En casa de herrero…

Finalmente, no llegué a comentar nada aquí sobre La Tierra vista desde el cielo, de Yann Arthus-Bertrand (muy buena muestra, además), que estuvo hasta hace poco en el Parque de Miraflores. Ahora hay una nueva muestra en el mismo sitio, “El clima cambia, mi vida también“, dedicada similarmente al tema del cambio climático y cómo está afectando al Perú. Espero poder visitarla pronto.

Considerando que estamos en medio de la Semana del Arte de Lima -o terminándola, en todo caso- vale la pena tener esto en cuenta.

Hace un tiempo con unos amigos empezamos un proyecto bizarro, como todos, que llamamos el Dodecaedro de Estudios Estéticos. El objetivo era, de manera un poco interdisciplinaria (un par de filósofos, un par de historiadores del arte, un psicólogo) profundizar un poco en los problemas del arte y de la estética, desde nuestras diversas perspectivas, un poco al mismo tiempo empapándonos en una serie de conceptos nuevos.

Tuvimos resultados interesantes mientras los tuvimos, incluyendo un poco de Lacan, lecturas del arte como producto cultural en la sociedad de masas, y demás. Pero lamentablemente, el tiempo, las obligaciones, y demás avatares de la vida posmoderna nos obligaron a silenciosamente dejar las cosas a medias.

Ahora el Dodecaedro ha resuscitado, en una nueva encarnación como Dodecaedro de Estudios Artísticos y un modelo más virtual. Aún no me queda claro el modelo, pero igual me resulta divertido. Creo que participar del nuevo Dodecaedro me brindará un espacio para formular una serie de preguntas más específicas en torno a una serie de cosas: conceptos de arte hoy, de reinterpretación y participación por parte de la audiencia, de cómo entender la crítica y la curaduría, en fin, tratar de enmarcar una serie de problemas que surgen hoy en mi línea de interés entendiendo al arte dentro de entramados más amplios de lenguaje y de cultura, o de producción y consumo de signos como diría Baudrillard.

Aún no hay nada que mostrar en el Dodecaedro, pero los invito a visitar, conocer y en la medida de lo posible participar. Para mí todo esto son conceptos nuevos, más aún porque se trata de ideas y categorías que están ahorita, como tantas otras, en plena maleabilidad. Rodrigo Sarmiento, uno de los participantes del proyecto, ha publicado un manifiesto que más o menos delinea algunas de las intenciones que tenemos hasta ahora, y que deja ver muchas de nuestras confusiones también. Por algún lado teníamos que empezar, ¿no?

Hoy caminaba por Miraflores disfrutando de música en los audífonos cuando se acabó la batería de mi MP3. Fue una pena, porque realmente lo estaba disfrutando, pero por supuesto, al puro estilo heideggeriano caí en cuenta de lo zuhandenheit precisamente en aquel momento en que dejó de funcionar como se esperaba que lo hiciera. Cuando el aparato dejó de ser el aparato pasó a ser otra cosa, aunque no sé exactamente qué.

Si no tienen ni la menor idea de lo que quería decir Heidegger, no se preocupen, porque yo tampoco. Su gran obra, Ser y tiempo, es una que planeo leer completa solamente con calma y dedicación exclusiva, probablemente en algún lugar alejado del mundo. Eso será para otro momento. Pero la muerte de mi batería me llevó a pensar en el sentido que cobra la música cuando podemos tenerla tan accesible. En otras épocas, no había manera de escuchar música si no era tocándola en vivo. La radio cambió todo, más aún la tecnología de grabación. La música repentinamente se volvió disociable del músico en términos de ocurrencia simultánea.

Surgió el álbum como forma artística, como producto integral, como experiencia articulada y diseñada. Pienso en el Dark Side of the Moon, de Pink Floyd: una delicada construcción de 43 minutos donde una canción lleva a la otra y donde cada intermedio es significativo. Nada parece dejado al azar. El álbum como producto-en-sí-mismo cobraba su propia cohesión, su propio sentido, y era mucho más que la suma de sus partes individuales, pues tenía la oportunidad de ser orgánico. No todos la aprovechaban, pero muchos, como Floyd, lo hacían muy bien.

Quizás fue más bien el mercado el que mató al álbum como objeto cultural, y personalmente creo que nunca se le prestó suficiente atención. En la época post-MTV es casi inconcebible pensar en un magnum opus de más de 40 minutos que requiera de cohesión estructural interna y que pueda tener éxito y ser apreciado por un público acostumbrado, más bien, a fragmentos de pocos minutos. Como siempre, no es que sea bueno o malo, simplemente es diferente.  En mi MP3, tengo ahorita unas 594 canciones de unos 226 artistas. Pocos álbumes completos, a pesar de que aprecio enormemente el valor del álbum como objeto integral. Pero de esta manera la música empieza a pensarse distinto. Tanto así, que la música se produce, se piensa desde un principio, para ser reproducida en pequeños audífonos y no ya en grandes equipos de alta fidelidad. Ingeniería de sonido, le llaman.

El asunto es, finalmente, que nuestros diferentes aparatos nos están haciendo escuchar la música de manera diferente, desde su sentido más literal: suena diferente, diferentes frecuencias, diferentes tonos. Pero también diferentes conceptos: y hoy es más raro que un disco, mucho menos una canción, pretenda el trance metafísico que puede esperarse del crescendo que es el DSOTM. ¿Somos por eso una generación menos metafísica? Difícilmente, hay reemplazos, compensaciones sutiles como diría Cortázar. Quizás algunas cosas en el fondo se mantengan imperturbables, o quizás es sólo lo que mi nostalgia quisiera creer. Jugamos con las nuevas formas, hacemos arte con ellas, experimentos, vemos qué pasa, algunas cosas funcionan y la mayoría no. Usualmente queremos creer que hay un aparato mucho más formidable y espeluznante detrás de estas cosas.

La verdad suele ser más bien que se acaban las baterías y uno empieza a divagar a partir de eso.

Paul Curtis (alias Moose) hace grafiti inverso. No pinta las paredes. Limpia selectivamente paredes que han sido pintadas hasta dar forma a su diseño.

Lo cual plantea un problema porque las autoridades no sabían si la limpieza selectiva de paredes era un crimen.

Esta noticia es del 2006, así que me pregunto en qué habrá resultado.  La creatividad siempre encuentra la manera de desafiar artilugios fácilmente desafiables como la ley.

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Este blog busca preguntarse por el sentido de la filosofía en el mundo contemporáneo. Desde qué sentido tiene, hasta qué problemas encuentra y cómo los enfoca, pasando por lo que eso significa para los filósofos, se me ocurren una serie de respuestas experimentales a partir de mi experiencia personal. Si te gustan o no, me encantaría saber tu opinión sobre ellas.

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