La tecnología debería ayudarnos a entender mejor nuestra propia existencia, idealmente.

Claro, estamos muy lejos de eso. De hecho, por ahora, nos la complica bastante – nos simplifica muchas cosas, hace que algunas tareas sean más fáciles, que podamos conectarnos más y mejor con más personas. Permite e inaugura un montón de cosas. Pero no sabemos realmente para qué.

Y es que, aunque nuestros aparatos suelen venir con manuales, la tecnología de por sí no lo hace. Como tampoco lo hace la existencia. Así que estamos un poco perdidos tratando de entender ambos.

Así que, idealmente, deberíamos llegar a un punto donde la tecnología nos permite sentirnos más cómodos con quienes somos. No que por eso deje de desafiarnos, claro, pero que no sea ajena a nosotros, que no sea una perversión. Pero no, ni yo mismo sé bien qué significa eso.